Cacaoteros preparan sus fincas ante el riesgo de exceso de agua por la llegada de El Niño
La llegada del fenómeno de El Niño genera preocupación entre los productores de cacao debido al riesgo de lluvias intensas y acumulación de agua en las plantaciones. En Los Ríos, una de las principales provincias cacaoteras del país, los productores ya preparan drenajes y realizan podas para reducir posibles afectaciones en los cultivos.
Table Of Content
- Productores preparan drenajes ante las lluvias
- El exceso de agua puede afectar al cacao
- Las raíces también están en riesgo
- Los productores también buscan prevenir enfermedades
- Los sectores más expuestos en Los Ríos
- El impacto también llegaría al empleo
- La humedad también puede afectar las exportaciones
- El precio del cacao se mantiene como otro factor de atención
Productores preparan drenajes ante las lluvias
En zonas agrícolas donde las lluvias pueden alterar los ciclos de producción, los cacaoteros comenzaron a tomar medidas preventivas ante la llegada del fenómeno climático.
En Los Ríos, los productores están adecuando drenajes en sus fincas para evitar que el agua permanezca acumulada en los terrenos. También realizan podas y labores de limpieza para reducir las condiciones que favorecen la aparición de enfermedades.
Las provincias de Los Ríos, Guayas, El Oro, Manabí y Esmeraldas forman parte de las zonas donde existen 3,1 millones de hectáreas de cultivos en susceptibilidad alta y media frente al fenómeno.
Según el Plan de Acción Nacional ante el Fenómeno de El Niño, en la Costa, la inundación de cultivos destinados a la exportación concentra parte importante del impacto económico nacional que podría generar el evento.
El exceso de agua puede afectar al cacao
En el recinto La Chontilla, ubicado cerca de Babahoyo, los productores observan actualmente plantaciones cargadas de mazorcas de cacao.
La humedad del suelo tiene por ahora un efecto favorable, ya que permite reducir el uso de sistemas de riego y disminuir el gasto en combustible. Sin embargo, un incremento de las precipitaciones podría generar acumulación de agua, afectar la floración y favorecer la aparición de enfermedades.
Hasta 2023, Los Ríos concentraba 111.887 hectáreas de superficie cosechada de cacao, de acuerdo con el boletín situacional del Ministerio de Agricultura.
Por esta razón, los productores consideran necesario preparar los terrenos antes de que llegue el periodo de mayores lluvias.
Álex Leyton, productor de la parroquia Febres-Cordero, explicó que una de las medidas consiste en abrir zanjas en los lugares donde habitualmente se acumula el agua y conducirla hacia zonas de desfogue.
Las raíces también están en riesgo
El exceso de agua representa un riesgo especialmente elevado en suelos pesados con altos contenidos de arcilla.
Cuando el terreno permanece sobresaturado, las raíces pueden deteriorarse y la planta pierde capacidad para absorber nutrientes. Esto también puede provocar la caída de flores y de los llamados “chereles”, las mazorcas de cacao recién formadas.
En condiciones normales, el suelo debería mantener entre 60 % y 70 % de humedad. Cuando los niveles se aproximan al 100 %, las raíces pueden comenzar a pudrirse.
Si una plantación permanece inundada durante más de tres o cuatro días, la afectación puede ser tan grave que algunas plantas pueden morir y tener que ser retiradas.
Leyton señaló que una planta que normalmente puede producir entre 30 y 40 frutos podría terminar generando apenas dos, tres o cuatro cuando entra en condiciones de estrés.
El impacto también puede reflejarse en el rendimiento. Una plantación que normalmente produce alrededor de 30 quintales por hectárea podría reducir su producción a entre 10 y 15 quintales si las condiciones adversas se mantienen.
Los productores también buscan prevenir enfermedades
El cacao tiene dos principales picos de producción: uno entre agosto y septiembre, que puede extenderse hasta octubre, y otro entre marzo y abril.
La preocupación de los productores está relacionada principalmente con el segundo periodo, debido a que la producción de marzo y abril depende del desarrollo de las plantas durante los meses anteriores.
Si las lluvias persisten hacia finales de año, el exceso de agua podría incrementar la presencia de enfermedades y afectar la floración que posteriormente dará paso a la cosecha.
Entre las enfermedades que pueden encontrar condiciones favorables durante la temporada lluviosa están la moniliasis y la mazorca negra.
Por ello, además de los drenajes, los productores realizan podas y limpieza de las plantas.
Los sectores más expuestos en Los Ríos
Las crecientes de los ríos también representan una preocupación para los productores de las zonas agrícolas.
El río San Antonio, conectado con el San Pablo y otros afluentes hasta desembocar en el Babahoyo, es uno de los cuerpos de agua que genera preocupación en determinados sectores.
La duración de las crecientes varía según la ubicación de las fincas. Mientras en algunas zonas el agua puede retirarse en cuestión de horas, en terrenos bajos el desalojo puede tardar varios días.
Entre las zonas con mayor exposición se encuentran sectores de las parroquias Febres-Cordero, Caracol, Babahoyo y Pimocha.
En Febres-Cordero se incluyen recintos como San Vicente, Bañón, Cuatro Esquinas, La Unión Bolivariense, La Teresa y La Corona, además de sectores de El Salto y Caracol.
El impacto también llegaría al empleo
Los efectos de una menor producción no se limitarían a las plantaciones. El cacao sostiene una cadena de trabajo que incluye cosecha, poda, limpieza, fumigación, secado y procesamiento.
En una finca de 20 hectáreas pueden requerirse entre 10 y 15 personas para la cosecha, mientras que las podas pueden involucrar cuadrillas de aproximadamente 10 trabajadores y realizarse dos veces al año.
Una reducción de la producción también disminuiría la necesidad de mano de obra y obligaría a los productores a ajustar sus costos.
Después de la cosecha, el cacao debe pasar por procesos de fermentación y secado. Cuando las lluvias impiden utilizar el sol, los productores recurren a ventiladores y gas, lo que incrementa los costos.
La humedad también puede afectar las exportaciones
En las empresas exportadoras se realizan controles de calidad para verificar la humedad, el aspecto y las condiciones de las almendras.
Los granos afectados por hongos o que no cumplen con los parámetros requeridos pueden ser rechazados.
Alrededor de 2.000 productores, principalmente de Los Ríos y también de Guayas, están vinculados a la producción que llega a Babahoyo Export.
La empresa estima que la merma podría alcanzar aproximadamente el 15 % si se mantienen condiciones atípicas en el campo, principalmente por una mayor presencia de moniliasis en los granos.
Cuando el cacao presenta este tipo de daños, pierde calidad y puede dejar de cumplir con los estándares exigidos para la exportación.
El precio del cacao se mantiene como otro factor de atención
Hasta el 7 de septiembre, el quintal de cacao de 100 libras se cotizaba entre $200 y $230 en las exportadoras que adquieren el producto seco, semiseco o en baba.
Para los productores, el desafío es evitar que una temporada que comenzó con buenas perspectivas termine afectando la siguiente cosecha.
Por ahora, las lluvias incluso han permitido reducir el riego y ahorrar parte del combustible utilizado en las fincas. Sin embargo, la incertidumbre aumenta ante la expectativa de un fenómeno de El Niño intenso.
Fuente: El Universo.



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