¿Diferir o pagar corriente? Estas son las claves para usar bien la tarjeta de crédito
Cuando una persona realiza una compra con tarjeta de crédito y la difiere, el valor de ese consumo se divide en varias cuotas que serán pagadas durante un período determinado.
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Aunque esto permite reducir el monto que se paga cada mes, la compra se convierte en una deuda que debe ser asumida durante todo el plazo seleccionado. Si el diferido genera intereses, el consumidor terminará pagando más que el valor original del producto o servicio.
Por esta razón, antes de diferir es importante revisar cuánto se pagará finalmente y si la cuota mensual realmente cabe dentro del presupuesto.
¿Qué compras sí puede convenir diferir?
Los especialistas citados por El Universo recomiendan utilizar el diferido principalmente para bienes que tienen una vida útil prolongada y que pueden seguir utilizándose mientras se pagan.
Entre los ejemplos se encuentran:
- Computadoras.
- Celulares.
- Refrigeradoras.
- Muebles.
- Equipamiento para el hogar.
- Estudios o gastos de mayor duración.
La lógica es que el bien continúe siendo útil durante el tiempo en que se está pagando.
Una alternativa especialmente favorable puede presentarse cuando el establecimiento ofrece diferidos sin intereses, siempre que la cuota mensual sea compatible con los ingresos del comprador.
¿Qué compras es mejor no diferir?
Los gastos que se consumen rápidamente deberían evitar financiarse durante varios meses.
Entre ellos están principalmente:
- Alimentación.
- Compras habituales del supermercado.
- Combustible.
- Servicios y otros gastos recurrentes.
- Consumos pequeños del día a día.
El problema es que el consumidor puede terminar pagando durante varios meses algo que ya consumió. Además, si continúa utilizando la tarjeta para nuevas compras, las cuotas pueden acumularse y aumentar considerablemente la deuda mensual.
El riesgo de pagar solamente el mínimo
Uno de los principales problemas aparece cuando una persona utiliza la tarjeta de manera frecuente y posteriormente paga únicamente el mínimo requerido.
Esta práctica puede hacer que la deuda se mantenga durante más tiempo y genere mayores intereses. Incluso una compra realizada como pago corriente puede terminar funcionando, en la práctica, como un financiamiento prolongado si únicamente se cancela el mínimo.
Por ello, los especialistas recomiendan procurar pagar más que el mínimo y, cuando sea posible, cancelar el saldo total.
Mientras más largo el plazo, mayor puede ser el costo
Antes de aceptar un diferido, no basta con mirar cuánto se pagará cada mes.
También hay que revisar:
Valor de la compra + intereses y cargos aplicables = costo final
Un plazo más largo puede generar un mayor costo financiero. Por eso, si una persona tiene capacidad para asumir una cuota más alta y el diferido tiene intereses, reducir el plazo puede disminuir el valor adicional que terminará pagando.
La deuda debe estar dentro del presupuesto
Otro punto fundamental es analizar cuánto representan todas las obligaciones financieras frente a los ingresos mensuales.
Diferir varias compras simultáneamente puede dar la impresión de que cada adquisición es accesible porque las cuotas individuales son pequeñas. Sin embargo, cuando se acumulan varios diferidos, la suma mensual puede convertirse en una carga importante para el hogar.
Antes de realizar una nueva compra, es recomendable revisar el estado de cuenta, sumar las cuotas pendientes y determinar si existe suficiente capacidad de pago.
¿Diferir o pagar corriente?
La decisión depende principalmente del tipo de compra y de las condiciones del financiamiento.
Pago corriente: puede ser más conveniente para gastos cotidianos que se consumen rápidamente, siempre que el usuario pueda cancelar el saldo correspondiente.
Pago diferido: puede ser útil para bienes de mayor duración, especialmente cuando existe una promoción sin intereses y la cuota se encuentra dentro del presupuesto.
La tarjeta de crédito no representa dinero adicional disponible: es una forma de financiamiento que debe ser pagada posteriormente. Utilizarla con planificación permite aprovechar sus beneficios; hacerlo para cubrir gastos cotidianos que ya no pueden pagarse con los ingresos disponibles puede convertirse en un problema de endeudamiento.
Fuente: El Universo



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