El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el retiro inmediato de su embajadora en Ecuador, María Antonia Velasco, en una nueva escalada de la crisis diplomática entre ambos países.
La decisión fue anunciada el 9 de abril de 2026 a través de la red social X, donde el mandatario indicó que la diplomática debía regresar “de inmediato” a Bogotá.
Esta medida se produce como respuesta directa al anuncio del Gobierno ecuatoriano de elevar al 100 % los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia, disposición que entrará en vigencia desde el 1 de mayo.
Además del llamado a consultas de su embajadora, Petro informó que el próximo consejo de ministros se realizará en un punto de la frontera con Ecuador, en lo que se interpreta como un gesto político frente a la tensión bilateral.
El retiro de la representante diplomática se suma a una serie de acciones que han deteriorado la relación entre ambos países en los últimos días, incluyendo la decisión de Ecuador de llamar a consultas a su propio embajador en Bogotá y emitir una nota de protesta por declaraciones de Petro sobre el caso de Jorge Glas.
La crisis entre Quito y Bogotá no solo tiene un componente político, sino también económico, ya que ambos gobiernos han adoptado medidas comerciales restrictivas, generando una creciente “guerra arancelaria” en 2026.
A esto se suman desacuerdos en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico, lo que ha complicado aún más los canales de diálogo entre las dos naciones.
El llamado a consultas de la embajadora es una señal diplomática clara de descontento y suele ser uno de los pasos previos a un enfriamiento más profundo de las relaciones entre países.






