Pesca artesanal de Ecuador enfrenta una caída histórica por el calentamiento del mar
El calentamiento del océano Pacífico está generando cambios importantes en la actividad pesquera de Ecuador. El aumento de la temperatura del mar ha alterado la distribución de varias especies y reducido la disponibilidad de peces que tradicionalmente son capturados cerca de la costa.
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De acuerdo con un informe oficial del comité ERFEN y del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP), esta situación ya provocó mínimos históricos en los desembarques de especies como la pinchagua, macarela, anchoveta y plumuda en puertos considerados claves para la actividad pesquera nacional.
El fenómeno está relacionado con el calentamiento de la superficie del océano. Cuando el agua se calienta, disminuye el ingreso de nutrientes hacia las capas superficiales y se reduce la presencia de plancton, que constituye una fuente fundamental de alimento para numerosas especies marinas.
Como consecuencia, los peces pequeños se desplazan hacia aguas más profundas, donde las redes utilizadas por los pescadores artesanales no siempre logran alcanzarlos. Otros ejemplares migran hacia zonas ubicadas más al sur en búsqueda de condiciones favorables para alimentarse.
Los pescadores tienen que recorrer mayores distancias
El cambio en la distribución de los peces también modifica las condiciones de trabajo de los pescadores artesanales.
Al encontrarse las especies más alejadas de la costa, las embarcaciones deben realizar recorridos más largos para conseguir producto. Esto representa un incremento en el consumo de combustible y, por consecuencia, mayores costos para quienes dependen directamente de esta actividad.
Ecuavisa recoge el testimonio de un pescador que señaló que algunas embarcaciones han tenido que desplazarse hasta unas 150 millas para encontrar determinadas especies, aunque las condiciones actuales hacen cada vez más difícil realizar estas jornadas.
La situación también alcanza a especies de mayor tamaño y comportamiento migratorio. Atunes como el aleta amarilla y el patudo, además de calamares y pulpos tropicales, se han desplazado hacia zonas donde confluyen aguas con diferentes temperaturas.
Impacto en la industria pesquera
La disminución de los desembarques no afecta únicamente a quienes salen al mar a pescar. La reducción de materia prima también repercute en actividades relacionadas con el procesamiento de productos pesqueros.
Según el reporte citado por Ecuavisa, el impacto alcanza a la industria conservera y a la producción de harina de pescado, sectores que dependen de la disponibilidad de determinadas especies para mantener sus actividades.
Esta situación ocurre en un contexto marcado por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, que ha elevado las temperaturas del océano y modificado las condiciones ambientales que determinan dónde se concentran diferentes especies.
Recomiendan vigilar las especies y adaptar la actividad
Ante los cambios registrados en el ecosistema marino, el ERFEN y el IPIAP plantean reforzar el monitoreo de las especies para conocer cómo evolucionan sus poblaciones y sus desplazamientos.
Entre las recomendaciones también se contempla la aplicación de vedas flexibles que permitan proteger a las especies pequeñas que todavía se encuentran en etapa reproductiva.
Otra de las alternativas planteadas consiste en que los pescadores puedan orientar su actividad hacia aquellas especies que actualmente presentan una mayor presencia debido a las nuevas condiciones del océano.
El escenario evidencia cómo el calentamiento del mar y El Niño pueden generar efectos que van más allá de las condiciones meteorológicas, alcanzando directamente a las comunidades pesqueras, la producción y las actividades económicas relacionadas con el mar.
Fuente: Ecuavisa.



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