Mafias reclutan pescadores en Manabí y duplican pagos para transportar droga
El narcotráfico ha encontrado en la provincia de Manabí un punto estratégico para sus operaciones, utilizando al menos cinco playas para enviar droga en lanchas rápidas hacia Centroamérica y Estados Unidos.
Según investigaciones de la Policía, las salidas se realizan principalmente desde zonas como Jaramijó, Bahía de Caráquez, Jama, Puerto López y Camarones, aprovechando la extensa franja costera de la provincia.
Uno de los aspectos más alarmantes es el reclutamiento de pescadores artesanales por parte de organizaciones criminales. Las mafias se aprovechan de su experiencia en navegación y conocimiento de rutas marítimas, ofreciéndoles altas sumas de dinero para transportar droga.
De acuerdo con datos oficiales, los pagos han aumentado considerablemente: anteriormente rondaban los $30.000, pero actualmente pueden alcanzar los $60.000 e incluso llegar a los $100.000 por viaje, dependiendo del cargamento y el riesgo.
En lo que va de 2026, las autoridades han incautado al menos 11,7 toneladas de droga en altamar, en operativos conjuntos con organismos internacionales, lo que evidencia la magnitud del problema.
Las investigaciones también apuntan a la presencia de grupos criminales como Los Choneros y Los Lobos, quienes estarían detrás de esta estructura, controlando rutas y reclutando personal en comunidades costeras.
Además del tráfico de droga, las autoridades advierten que ciudades como Manta se están convirtiendo en puntos clave para el lavado de dinero, mediante negocios aparentemente legales como empresas pesqueras, gimnasios o inmobiliarias.
Un ejemplo de esto es el caso de una empresa atunera vinculada a estructuras criminales, que habría sido utilizada para ocultar droga dentro de cargamentos destinados al extranjero.
El impacto de estas actividades también se refleja en la violencia. Solo entre enero y marzo de 2026 se registraron alrededor de 200 asesinatos en Manabí, muchos de ellos relacionados con disputas del narcotráfico.
Asimismo, los crímenes en altamar han aumentado significativamente, con asesinatos de capitanes y desapariciones de pescadores, lo que evidencia el alto riesgo de estas operaciones ilegales.
Las autoridades han solicitado una intervención urgente en sectores como Jaramijó, donde el reclutamiento de pescadores se ha intensificado, advirtiendo que muchos de ellos no pertenecen a organizaciones criminales, sino que son utilizados por estas redes.
Este fenómeno refleja cómo el narcotráfico no solo impacta la seguridad, sino también la economía y el tejido social de las comunidades costeras, donde la falta de oportunidades empuja a algunos ciudadanos a involucrarse en actividades ilícitas de alto riesgo.



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