Luces, música y descuido: La polémica por el millonario gasto en las fiestas patronales de Santa Rosa
Las fiestas patronales del cantón Santa Rosa tuvieron tres jornadas de masivos conciertos, ferias de emprendimiento y un amplio despliegue de seguridad. Sin embargo, detrás del ambiente festivo que concentró a miles de personas, se ha levantado una fuerte ola de cuestionamientos ciudadanos y políticos dirigidos a la administración municipal por la elevada inversión de recursos en un momento crítico de austeridad económica y con la amenaza inminente del fenómeno El Niño a las puertas de la provincia.
Pese a que el alcalde de Santa Rosa, Larry Vite, dijo que “no se utilizó un solo dólar del presupuesto municipal”, pero no transparentó el finaciamiento para contratar a agrupaciones internacionales como Los Kipus, Agua Bella, La Suprema Corte y Mach & Dady, diversos sectores sociales del cantón señalan que la prioridad debió centrarse en obras de mitigación, dragado de ríos y reforzamiento de infraestructuras vulnerables.
Los ciudadados de este cantón orense, advierten que destinar contingentes de seguridad de más de 200 efectivos —entre Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Agentes Municipales y Bomberos—, junto con despliegue tecnológico y humano para cuidar eventos de entretenimiento, resulta una paradoja cuando los barrios periféricos demandan atención urgente ante eventuales inundaciones.
Desde la perspectiva del comercio y el cabildo, la narrativa oficial defiende que las festividades permitieron reactivar la economía local. Las estimaciones municipales señalan que las actividades convocaron a más de 35.000 personas durante los tres días, generando un 90% de reactivación económica. Pese a estas cifras de movimiento comercial, la molestia persiste entre quienes sostienen que la reactivación temporal de tres días no compensa el riesgo de desatender la prevención de desastres naturales.
El contraste entre la opulencia del escenario artístico —que contó con decenas de artistas nacionales e internacionales como Jhonny Lexus, Sahiro, AUD y Constelación Vallenato— y las necesidades estructurales sin resolver del cantón reabre el debate sobre la responsabilidad en la gestión del gasto público y la jerarquización de prioridades en épocas de crisis.



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