Jóvenes en Ecuador tendrán actividades prácticas y orientación laboral en nueva fase del programa estatal
El acceso al primer empleo continúa siendo un desafío para muchos jóvenes en Ecuador, especialmente para quienes, pese a contar con formación académica, todavía no tienen experiencia laboral. Frente a esta situación, el programa gubernamental Jóvenes en Acción se prepara para desarrollar su cuarta fase, con actividades prácticas y un mayor acercamiento al sector empresarial.
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La nueva etapa contempla 700.000 cupos a escala nacional y está prevista entre el 4 de noviembre y el 31 de diciembre de 2026. Durante ese periodo, los participantes realizarán actividades con ministerios, instituciones públicas y empresas privadas que voluntariamente decidan sumarse al programa.
Como parte del mecanismo de apoyo, cada beneficiario recibirá dos incentivos económicos de $400, correspondientes a noviembre y diciembre, por un total de $800 durante los dos meses de participación.
El sector privado busca ampliar su participación
Uno de los objetivos de esta edición es fortalecer la relación entre los jóvenes y las empresas, con la finalidad de generar espacios de aprendizaje práctico y acercar a los participantes a las necesidades del mercado laboral.
El 20 de octubre, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano y la Cámara de Industrias y Producción (CIP) suscribieron un memorando de entendimiento para promover la incorporación de compañías al programa.
La CIP difundirá la iniciativa entre sus afiliados, que representan a 62 sectores productivos, para identificar a las empresas interesadas en participar. La decisión de integrarse será voluntaria.
José María Ponce, presidente de la junta directiva de la CIP, señaló que el acercamiento permitirá que los jóvenes conozcan el funcionamiento de las empresas, sus procesos y las habilidades requeridas en los espacios de trabajo.
La iniciativa también podría facilitar que las organizaciones identifiquen posibles talentos y conozcan las capacidades de quienes participan, aunque una eventual contratación dependerá de las necesidades de cada empresa y del desempeño de los beneficiarios.
Experiencia práctica como vía de acceso al empleo
La exministra de Trabajo y abogada Ivonne Núñez considera que este tipo de programas puede contribuir a que los jóvenes adquieran experiencia y demuestren sus capacidades ante potenciales empleadores.
La participación en actividades laborales les permitiría familiarizarse con las dinámicas de una organización y desarrollar habilidades que podrían resultar útiles al momento de postular a una vacante.
Sin embargo, el acceso posterior a un puesto de trabajo no está garantizado. Los resultados dependerán, entre otros factores, de las oportunidades disponibles, los requerimientos del sector productivo y la capacidad de los participantes para responder a las funciones asignadas.
Tanto desde el ámbito empresarial como desde la experiencia de la exministra se plantea la importancia de evaluar los resultados de la iniciativa más allá del número de inscritos o beneficiarios. Uno de los indicadores relevantes será conocer cuántos jóvenes logran incorporarse posteriormente al empleo formal.
Antecedentes del programa
Jóvenes en Acción comenzó en 2024. Según las cifras citadas por El Universo, el programa benefició a 75.467 personas ese año y a 80.000 durante 2025.
Para 2026 se había habilitado inicialmente una fase con 150.000 cupos, antes de que el Gobierno anunciara la ampliación a 700.000 para el cuarto periodo.
La convocatoria está dirigida a jóvenes de entre 18 y 29 años. Entre las condiciones difundidas constan no tener afiliación vigente al IESS, Issfa o Isspol, no recibir el Bono MIES y disponer de una cuenta bancaria a nombre del participante.
El registro para esta fase concluyó el 15 de octubre. El proceso contempla la selección de beneficiarios y establece criterios de priorización para jóvenes en situación de vulnerabilidad y personas que no cuentan con empleo formal.
Además de las actividades prácticas y la orientación laboral, esta edición incluye acciones de prevención y preparación ante el fenómeno de El Niño, coordinadas por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
El desafío de medir los resultados
La ampliación de los cupos representa una oportunidad para que más jóvenes participen en actividades de formación y reciban apoyo económico durante el periodo establecido. No obstante, la vinculación con empresas y la adquisición de experiencia deberán traducirse en mejores oportunidades laborales para que el programa cumpla su propósito de facilitar el acceso al empleo formal.
La evaluación posterior permitirá conocer cuántos participantes consiguen una contratación y qué dificultades persisten para su inserción laboral. De acuerdo con lo expuesto por Núñez en la publicación, una primera revisión de los resultados podría realizarse entre enero y marzo de 2027.
El reto será convertir la experiencia adquirida durante estos dos meses en oportunidades sostenibles de trabajo, en un contexto donde la falta de trayectoria laboral continúa siendo una barrera para quienes buscan su primer empleo.
Fuente: El Universo



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