La justicia de Estados Unidos atribuye al presidente venezolano Nicolás Maduro un papel central dentro de una presunta red de narcotráfico transnacional que habría operado durante más de dos décadas con respaldo de estructuras estatales, según una acusación formal presentada ante un tribunal federal en Nueva York.
Maduro llegó este lunes, junto a su esposa Cilia Flores, al tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, en Manhattan, donde comparecerá por primera vez ante un juez, inicialmente previsto para las 12:00 (hora local). El mandatario fue capturado el pasado sábado en Caracas y posteriormente trasladado a territorio estadounidense.
De acuerdo con documentos judiciales, fiscales estadounidenses sostienen que desde finales de la década de 1990 Venezuela fue utilizada como un corredor estratégico para el envío de grandes cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos, el Caribe y Centroamérica.
La acusación señala que este esquema criminal se consolidó gracias a la corrupción de instituciones civiles y militares del Estado venezolano. Según Washington, Maduro no solo tenía conocimiento de estas operaciones, sino que habría participado activamente en su protección y facilitación desde los distintos cargos que ocupó a lo largo de su carrera política, incluyendo diputado, canciller, vicepresidente y posteriormente presidente.
El documento sostiene que estas funciones le permitieron otorgar cobertura política, diplomática y logística a organizaciones dedicadas al tráfico de drogas. Los envíos de cocaína, según la Fiscalía, se realizaban tanto por vía aérea como marítima, utilizando aeropuertos comerciales, pistas clandestinas y puertos venezolanos.
Las autoridades estadounidenses aseguran que estas rutas contaban con el aval o la protección de altos mandos militares y de seguridad, lo que permitía el tránsito de cargamentos de varias toneladas sin interferencia de las autoridades.
Asimismo, el expediente judicial vincula a Maduro y a otros altos funcionarios con alianzas con grupos armados colombianos y organizaciones criminales transnacionales, catalogadas por Estados Unidos como narcoterroristas. Estas alianzas habrían permitido controlar la producción, transporte y distribución de la droga, mientras los beneficios económicos fortalecían a las élites políticas y militares involucradas.
El documento también indica que el narcotráfico habría servido como fuente de financiamiento para redes criminales dedicadas a delitos como tráfico de armas, lavado de dinero, secuestros y extorsión.
Según la Fiscalía estadounidense, este entramado criminal operó de forma sistemática durante años, convirtiendo a Venezuela en un punto estratégico del comercio ilegal de drogas. Los cargos que enfrenta Maduro incluyen conspiración para importar cocaína y narcoterrorismo.
Por su parte, Nicolás Maduro ha rechazado reiteradamente estas acusaciones, calificándolas como infundadas y asegurando que responden a motivaciones políticas.
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