Escasez y alza del pescado golpean a mercados y restaurantes de Ecuador
El encarecimiento del pescado comienza a sentirse en distintos puntos de Ecuador, donde comerciantes y consumidores enfrentan precios más elevados y una menor disponibilidad de especies utilizadas en la gastronomía nacional.
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Reportes publicados en septiembre y octubre de 2026 identifican esta situación en Manta, provincia de Manabí, y en Quito, lo que evidencia que las dificultades del sector pesquero tienen repercusiones más allá de los mercados ubicados junto al litoral.
Entre los productos que registran incrementos están la albacora, el dorado, el picudo y la corvina. La reducción de las capturas, las condiciones cálidas del océano y los mayores costos de las faenas figuran entre los factores señalados por comerciantes y representantes del sector.
Manta: platos de mariscos cuestan hasta $3 más
En Manta, uno de los principales centros pesqueros del país, propietarios de restaurantes y comerciantes reportan dificultades para conseguir pescado en las cantidades habituales.
Jimmy Alvarado Franco, presidente de la Asociación Nuevos Amigos del Parque del Marisco de Manta, indicó que algunos platos, como el chicharrón de pescado, el filete y el pescado a la plancha, han registrado incrementos de entre $2 y $3.
La presión también alcanza a preparaciones tradicionales. Según Luis Jama, comerciante del mercado de mariscos de la ciudad, un encebollado que antes costaba entre $2,50 y $3 puede venderse actualmente por alrededor de $4 o más.
En cuanto a la materia prima, Jama señaló que la libra de albacora pasó de aproximadamente $2,50 a $3,50, mientras que el picudo de buena calidad puede alcanzar entre $5 y $7 por libra durante los periodos de mayor escasez.
La concha también registra un incremento: de acuerdo con Alvarado, su precio pasó de entre $16 y $18 a alrededor de $24, según la referencia de compra citada por el comerciante.
Quito también registra incrementos
La situación no se limita a la Costa. En el Mercado América, ubicado en Quito, comerciantes reportaron una menor disponibilidad de especies como la corvina, la albacora, el dorado y el picudo.
Según un reporte de El Comercio publicado el 16 de septiembre de 2026, la libra de corvina llegó a costar entre $9 y $10, frente a los $6 que se pagaban anteriormente.
El mismo informe señala que el picudo pasó de aproximadamente $4 a $8 por libra, mientras que el dorado llegó a $5,50, luego de comercializarse entre $3 y $3,50. El camotillo también registró un aumento, de $3,50 a $5 por libra.
Los comerciantes consultados atribuyeron las variaciones a la menor oferta, los efectos del calentamiento del mar y los gastos adicionales que afrontan los pescadores para conseguir producto.
El Mercado América recibe pescado procedente de provincias costeras, entre ellas Esmeraldas y Manabí. Desde este centro de comercialización se abastece también a otros mercados, hoteles y restaurantes de la capital.
El calentamiento del océano dificulta la pesca
Entre los factores señalados está el calentamiento del océano asociado al fenómeno de El Niño. Según reportes publicados en septiembre, estas condiciones pueden modificar la distribución de determinadas especies y llevarlas hacia aguas más profundas o alejadas de la costa.
Esto obliga a algunos pescadores a invertir más tiempo y combustible para localizar los cardúmenes, sin garantizar que regresen con las capturas esperadas.
La situación puede afectar especialmente a las embarcaciones artesanales que cuentan con menor autonomía y capacidad de almacenamiento frente a los barcos de mayor tamaño.
A estas dificultades se suman los problemas de inseguridad denunciados por representantes del sector, incluidos los asaltos y las extorsiones. Estos riesgos incrementan la preocupación de quienes dependen de las faenas para abastecer los mercados.
Menor oferta, mayores costos para las familias
Cuando el precio de la materia prima aumenta, los efectos pueden trasladarse a los negocios que preparan encebollados, cebiches, cazuelas y otros platos tradicionales. Los establecimientos deben decidir si absorben parte de los costos o ajustan sus tarifas, mientras los consumidores pueden reducir las cantidades que compran o buscan alternativas más económicas.
Aunque los reportes de Manta y Quito muestran una tendencia al encarecimiento, los valores varían según la especie, la calidad, el lugar de comercialización y la disponibilidad del producto. Por ello, no existe base suficiente en estas publicaciones para afirmar que todos los pescados y mariscos han aumentado en la misma proporción en cada provincia.
El panorama plantea un desafío para pescadores, comerciantes, restaurantes y hogares ecuatorianos: mantener el abastecimiento y la actividad económica en un contexto de menor oferta de determinadas especies y mayores costos de producción.
Fuente: El Universo



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