Ecuador registra al menos 22 fosas comunes halladas entre 2023 y 2026
El hallazgo de dos fosas comunes en Naranjal, Guayas, donde fueron encontrados los cuerpos de cuatro integrantes de una familia secuestrada el 3 de agosto de 2026, elevó a 22 el número de fosas comunes localizadas en Ecuador entre 2023 y 2026, de acuerdo con registros periodísticos y policiales.
Los casos se han registrado en las provincias de Guayas, Manabí, El Oro, Esmeraldas, Azuay y Cañar. En varios de estos lugares las autoridades han localizado más de un cadáver sepultado, en algunos casos a uno o dos metros de profundidad.
Entre los casos más recientes está el de Naranjal, donde los cuatro integrantes de la familia Tigre fueron localizados en dos fosas. Según información preliminar de la Policía, dos de los cuerpos estaban amarrados y presentaban heridas, mientras que las dos mujeres habrían sido enterradas con vida y fallecieron por asfixia.
En Azuay, durante agosto, fueron hallados ocho cuerpos en una mina clandestina del cantón Pucará. Las víctimas, siete hombres y una mujer, habían sido reportadas como desaparecidas y presentaban signos de violencia.
En Manabí, el 22 de julio, la Policía encontró tres fosas en el sector El Florón, en Portoviejo, con al menos 100 restos óseos. Posteriormente se determinó que correspondían a cuatro personas con signos de tortura y avanzado estado de descomposición.
También se han registrado hallazgos en zonas mineras. En Ponce Enríquez, Azuay, durante una intervención realizada en 2024, se encontraron dos cabezas y 18 piezas anatómicas enterradas dentro de un saco en un campamento ilegal.
En otros casos ocurridos en Esmeraldas, Manabí y Guayas, las autoridades han localizado osamentas o cuerpos enterrados. La Policía mantiene entre sus principales hipótesis las disputas entre organizaciones criminales como Los Lobos, Los Choneros y Los Tiguerones, aunque no todos los hallazgos estarían relacionados con delincuencia organizada.
El experto en seguridad y exagente de Inteligencia de la Policía, Kléber Carrión, explicó que las organizaciones criminales pueden utilizar estos lugares para ocultar cadáveres y dificultar su localización. Según su análisis, suelen aprovechar territorios de difícil acceso y con poca presencia estatal.
La nota también destaca que algunas fosas podrían estar relacionadas con disputas interpersonales. En el caso de la familia hallada en Naranjal, uno de los detenidos declaró que el secuestro y asesinato habría sido ejecutado por un supuesto litigio de tierras.
Los hallazgos ponen además el foco sobre el problema de las personas desaparecidas en Ecuador, debido a que algunos casos podrían estar vinculados con estructuras criminales que buscan ocultar los cuerpos de sus víctimas.



¡Sin comentarios! Sé el primero.