Déficit de energía y estiaje mantienen alerta sobre el riesgo de apagones en Ecuador

El sistema eléctrico ecuatoriano continúa enfrentando desafíos importantes debido al déficit de generación energética y a los efectos del estiaje, fenómeno que reduce los caudales de los ríos y afecta el rendimiento de las principales centrales hidroeléctricas del país.
De acuerdo con análisis publicados por PRIMICIAS, Ecuador mantiene un déficit cercano a los 1.000 megavatios (MW) durante ciertos períodos de alta demanda, una situación que obliga al sistema a depender de generación termoeléctrica, barcazas de generación contratadas y otras fuentes complementarias para evitar interrupciones del servicio.
Uno de los factores que genera preocupación es la disminución en la producción de energía de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país. Durante períodos de estiaje, la central ha operado muy por debajo de su capacidad instalada debido a la reducción de los caudales disponibles.
A esto se suma la presión sobre otras fuentes de generación, en un contexto donde la demanda eléctrica nacional ha alcanzado niveles récord durante 2026, impulsada principalmente por las altas temperaturas registradas en varias regiones del país.
Frente a este escenario, el Gobierno sostiene que no existen condiciones para una nueva crisis de apagones. El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, ha asegurado en reiteradas ocasiones que el suministro eléctrico está garantizado y que las recientes interrupciones programadas respondieron únicamente a trabajos de mantenimiento y fortalecimiento de la red.
Las autoridades también destacan la incorporación de generación térmica adicional y la renovación de contratos con barcazas generadoras que actualmente aportan energía al sistema nacional.
Sin embargo, expertos consultados por distintos medios consideran que el país todavía enfrenta vulnerabilidades estructurales debido a la dependencia de las hidroeléctricas y a la necesidad de ampliar la capacidad de generación firme para responder a escenarios climáticos adversos.
El comportamiento de las lluvias durante los próximos meses y la evolución del fenómeno de El Niño serán factores determinantes para la estabilidad del sistema eléctrico ecuatoriano en lo que resta del año.



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