Bloqueos mutuos entre ADN y RC impiden enmiendas, fiscalización y desclasificación de acuerdos
La Asamblea Nacional enfrenta un bloqueo legislativo debido a la pugna constante entre el oficialismo, representado por Acción Democrática Nacional (ADN), y el correísmo agrupado en la Revolución Ciudadana. Las discrepancias entre ambos bloques han complicado el desarrollo de las funciones parlamentarias y, en varios casos, han impedido la aprobación de iniciativas claves que requieren mayoría calificada.
Una de las propuestas que se mantiene estancada es la enmienda impulsada por ADN para excluir a los privados de libertad de los grupos prioritarios. Sin los votos del correísmo, este objetivo no puede alcanzar los 101 votos necesarios para su aprobación. Sin embargo, el escenario es similar cuando el correísmo pretende sacar adelante la desclasificación del acuerdo entre CNT y Healthbird, iniciativa que depende del apoyo del oficialismo para alcanzar la misma mayoría calificada.
La fiscalización ministerial es otro ámbito que atraviesa el mismo obstáculo. Para censurar a ministros se requieren también 101 votos, algo que ambos bloques no pueden conseguir sin alianzas. Mientras el legislador correísta Franklin Samaniego acusa a ADN de obstaculizar la transparencia, la parlamentaria oficialista Inés Alarcón sostiene que se debe apostar por una fiscalización seria y responsable, que no se use como herramienta política para perjudicar gobiernos de turno.
Esta dinámica refleja la polarización entre ambos movimientos. El oficialismo cuenta con 78 votos, suficientes únicamente para aprobar leyes y resoluciones simples, mientras que el correísmo con 63 carece de margen para impulsar sus iniciativas. En consecuencia, la Asamblea permanece sujeta al balance de fuerzas y al choque de intereses entre estos dos bloques.
Pese a ello, hubo un raro momento de consenso. Este miércoles, los legisladores aprobaron de manera unánime el tratado para el comercio internacional de armas impulsado por la ONU. Esa sesión marcó la última reunión presencial del año. Aunque podría interpretarse como una señal de entendimiento, incluso en las despedidas prevalecieron los grupos por afinidad política. La Asamblea entra en receso hasta Año Nuevo con más incertidumbres que avances.



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