Ecuador inicia el estiaje 2026 con mejores condiciones que en 2024, pero persisten riesgos eléctricos
Ecuador inició este 1 de septiembre la temporada seca de 2026, un período que podría prolongarse hasta marzo de 2027 y que representa una nueva prueba para el sistema eléctrico nacional.
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La situación actual es diferente a la de 2024, cuando la reducción de los caudales provocó una de las crisis energéticas más graves de los últimos años, con racionamientos que superaron las ocho horas diarias.
Según un análisis publicado por La Hora, Ecuador llega al inicio del estiaje con una posición hídrica más favorable que hace dos años. Sin embargo, la estabilidad del sistema dependerá de la administración de los embalses, la continuidad de las importaciones de electricidad y la incorporación de nueva generación térmica.
Mazar inicia el período seco con mejores niveles que en 2024
Uno de los principales indicadores para evaluar la situación energética es el embalse de Mazar, parte del complejo hidroeléctrico Paute-Molino.
Al 31 de agosto de 2026, Mazar registraba un nivel de 2.147,35 metros sobre el nivel del mar, apenas 5,65 metros por debajo de su cota máxima de 2.153 metros.
El nivel es considerablemente mejor que el registrado en la misma fecha de 2024, cuando el embalse se encontraba en 2.139,28 metros sobre el nivel del mar, mucho más cerca de los niveles críticos.
No obstante, Mazar viene perdiendo nivel desde el 17 de agosto, cuando alcanzó los 2.150,7 metros, por lo que la evolución del embalse será uno de los principales factores que deberán vigilar las autoridades durante los próximos meses.
El Niño representa una amenaza para la generación hidroeléctrica
Uno de los principales riesgos para el sector eléctrico es la posible influencia del fenómeno de El Niño.
El análisis citado por La Hora señala que informes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advertían una probabilidad del 81 % de un fenómeno de El Niño muy fuerte hacia finales de 2026, mientras que análisis regionales elevaban esa posibilidad al 95 % entre octubre y diciembre.
El problema para Ecuador radica en que alrededor del 76 % de la generación eléctrica depende de la hidroelectricidad. Una reducción de los caudales en las zonas donde se encuentran las principales centrales podría aumentar la presión sobre el sistema.
Por esta razón, el comportamiento de las lluvias y de los caudales durante los próximos meses será determinante para establecer si el país podrá atravesar el estiaje sin volver a los cortes de energía registrados en 2024.
Compras a Colombia también son parte de la estrategia
Otro elemento considerado fundamental para enfrentar la temporada seca es la importación de electricidad desde Colombia.
Según la publicación, Ecuador ha destinado alrededor de $26,6 millones a compras de electricidad al vecino país, como parte de las medidas para reforzar la disponibilidad energética durante el período de menor generación hidroeléctrica.
La continuidad de estas importaciones será importante en los momentos en que la producción nacional no sea suficiente para cubrir la demanda.
El desafío de la generación térmica
El tercer factor que genera preocupación es la incorporación de nueva generación térmica, cuya contratación ha enfrentado retrasos.
El sistema eléctrico ecuatoriano necesita contar con fuentes alternativas de generación que permitan reducir la dependencia del agua durante los períodos secos.
La falta de avances suficientes en estos proyectos mantiene al sistema expuesto a las variaciones de los caudales y aumenta la importancia de administrar cuidadosamente los recursos almacenados en los embalses.
¿Habrá apagones en Ecuador?
Por ahora, el inicio del estiaje no significa que Ecuador vaya directamente hacia nuevos apagones.
Las condiciones actuales son mejores que las registradas en 2024 y Mazar comienza la temporada seca con un nivel considerablemente superior al de aquel año.
Sin embargo, el sistema continúa siendo vulnerable debido a su elevada dependencia de la generación hidroeléctrica. La evolución de los embalses, los caudales, las importaciones desde Colombia y la disponibilidad de generación térmica serán determinantes para conocer cómo enfrentará Ecuador los próximos meses.
El país entra así en una nueva temporada seca con mejores reservas que hace dos años, pero con la necesidad de administrar con precisión sus recursos energéticos para evitar que el escenario de 2024 vuelva a repetirse.



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