Balao y Milagro intentan recuperarse de las inundaciones, pero cientos de familias siguen afectadas
La disminución del nivel del agua representa un alivio para los habitantes de Balao y Milagro, en la provincia del Guayas. Sin embargo, la emergencia provocada por las lluvias aún no termina: varias calles permanecen inundadas, hay viviendas afectadas y las familias enfrentan dificultades para movilizarse y retomar sus actividades cotidianas.
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De acuerdo con un reporte publicado por Ecuavisa el 21 de octubre de 2026, Balao acumula alrededor de 15 días de inundaciones, mientras que en Milagro la situación ha empezado a mejorar, aunque miles de habitantes todavía sienten sus consecuencias.
Balao: dos semanas de inundaciones y familias en albergues
Balao figura entre los cantones del Guayas más afectados por las precipitaciones registradas durante octubre. Según la información del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) citada por Ecuavisa, la localidad ha soportado lluvias intensas relacionadas con las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
El domingo 18 de octubre se registraron 159,5 milímetros de lluvia, una cantidad que evidencia la magnitud de las precipitaciones que han afectado a esta zona de la Costa ecuatoriana.
Aunque el agua ha comenzado a bajar después de varios días, los habitantes todavía deben transitar por calles anegadas y zonas donde permanece el agua estancada. Algunos incluso recurren a canoas para movilizarse cuando las condiciones dificultan el desplazamiento a pie.
El reporte señala que aproximadamente 450 personas están afectadas en Balao. De ellas, 39 fueron trasladadas a un albergue temporal habilitado por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) en la Unidad Educativa José de la Cuadra.
La preocupación de los moradores no se limita a los daños materiales y las dificultades de movilidad. La permanencia del agua estancada también genera temor por la aparición de enfermedades.
Milagro: alrededor de 1.100 familias continúan afectadas
En Milagro, el nivel del agua también ha disminuido en algunos sectores. Los propios habitantes han realizado labores de limpieza de alcantarillas para contribuir al drenaje y facilitar la evacuación del agua acumulada.
Uno de los puntos que registró mayores complicaciones fue el entorno del hospital León Becerra, ubicado en el centro del cantón. En el sector conocido como 100 Camas, el agua ingresó a viviendas y dejó a sus habitantes preocupados por las posibles consecuencias sanitarias.
Los recuerdos de anteriores temporadas invernales aumentan la inquietud de los moradores. Una habitante del sector recordó que durante el invierno anterior se registraron casos de dengue hemorrágico, una experiencia que mantiene el temor ante la acumulación de agua.
La actividad comercial también continúa resentida. Según el reporte de Ecuavisa, la mayoría de los negocios del casco comercial de Milagro permanecía cerrada al momento de la publicación.
En este cantón, alrededor de 1.100 familias seguían afectadas por las lluvias. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos tenía previsto habilitar un albergue temporal el viernes 23 de octubre, mientras algunas familias permanecían temporalmente en casas de acogida.
La emergencia continúa pese al descenso del agua
La reducción de los niveles de agua no significa que las comunidades hayan superado por completo la emergencia. Las calles anegadas, las viviendas afectadas y la preocupación por enfermedades mantienen en alerta a los habitantes de ambos cantones.
La situación evidencia las dificultades que enfrentan las poblaciones de la Costa ecuatoriana durante los periodos de precipitaciones intensas, especialmente cuando el agua permanece acumulada durante varios días.
Mientras las familias intentan recuperar la normalidad, las condiciones en Balao y Milagro siguen requiriendo atención y seguimiento, tanto por las afectaciones materiales como por los riesgos que puede representar el agua estancada para la salud de la población.
Fuente: Ecuavisa,



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