abril 17, 2026 15:56
Sin números claros para luchar contra las drogas en Guayaquil

Están dentro y en los alrededores de los parques, debajo de los puentes, calles, veredas, solares vacíos y hasta en las afueras de las unidades educativas ubicadas en los sectores populares de la ciudad. Son jóvenes (mujeres y hombres) que han convertido estos espacios en sus viviendas, donde permanecen a lo largo del día y la noche consumiendo droga de manera frecuente.

Allí no solo viven, también esconden las sustancias que usan para drogarse; así como cuchillos, tijeras, armas de juguetes y otros objetos que utilizan para someter a las personas y robarles.

En Ecuador no hay estudios recientes respecto al consumo de droga. En 2018 se suprimió la Secretaría Técnica de Prevención de Drogas (Seted) y desde entonces falta una institución pública o un observatorio de drogas que levante estadísticas sobre qué y quién la consume.

El Ministerio de Salud y el Ministerio de Gobierno son las entidades responsables de ejecutar investigaciones y análisis especializados sobre este fenómeno socioeconómico, así como de la formulación de políticas públicas en materia de consumo de drogas.

A criterio de Carlos Farfán, investigador, nada de eso existe en el país. “Solo hay una política de lucha contra el narcotráfico, que moviliza a la Policía y FF.AA. para incautaciones de sustancias”, manifiesta.

No obstante, la Fundación San Juan Pablo II, de la Arquidiócesis de Guayaquil, que atiende a 50 jóvenes con adicciones, en diciembre de 2022 publicó un estudio donde menciona que el 66 % de los jóvenes entre 17 y 18 años consumen drogas de manera frecuente; a los que se suman indigentes mayores de 65 años y niños desde los 11 años que también se drogan de manera experimental, siendo este uno de los problemas sociales que más afecta a la niñez y juventud, principalmente a los que están en los cordones de extrema pobreza y vulnerabilidad.

Rómulo Bermeo Zañudo, miembro de la Comisión de Proyectos Comunitarios y de Prevención del Consumo de Drogas del Colegio de Médicos del Guayas (CMG), también realizó un estudio sobre este tema, cuyo resultado señala al Suburbio, Cisne II (21 y la F), Guasmo (Proletarios sin Tierra), Trinitaria (segundo puente), El Fortín y la Bahía (sector 4 Manzanas, Huancavilca) como los sitios más conflictivos.

El médico experto en adicción menciona que cerca de 120.000 personas, entre 12 y 18 años, (colegiales) consumen drogas, espacialmente la H, que es barata y la venden en cualquier sitio.

Mientras que el programa municipal Por Un Futuro Sin Drogas, que ha brindado más de 300.000 atenciones a pacientes con problemas de adicciones, menciona que en Guayaquil 7 de cada 10 jóvenes consumen o han consumido algún tipo de estas sustancias.

En la cooperativa Santiaguito Roldós, sector Fertisa, sur de la urbe, por ejemplo, hay un parque conocido como Los bichos, donde se concentran más de 50 personas, entre jóvenes y adultos, adictas a las drogas, que viven con la mirada perdida, ropa sucia, fundas en las manos y que balbucean palabras que no entienden quienes se cruzan en su camino.

Ellos se han adueñado de esa área donde los niños no pueden ingresar a jugar y sus padres prefieren evitar circular por el temor de ser agredidos.

Pasan allí todo el día y solo abandonan el sitio cuando los agentes de la Policía patrullan la zona. Pero una vez que los uniformados se van, los adictos regresan para instalarse de nuevo y seguir causando zozobra.

Junto al parque, donde pernoctan los consumidores, está la escuela fiscal Aurelio Espinoza, donde se educan 300 niños y frente a esta se halla el plantel Inés María Balda, también público, donde están matriculados 400 alumnos.

El pedido de la comunidad es que se establezca una política pública y se realicen estadísticas e informes que den a conocer si el problema de drogas está siendo controlado o no.

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