Sequía amenaza mil hectáreas de maíz en Napo y pone en riesgo la producción de 600 familias
La falta de lluvias mantiene en alerta a cientos de agricultores de la provincia de Napo, donde mil hectáreas de cultivos de maíz enfrentan el riesgo de sufrir pérdidas significativas. La prolongada sequía, las altas temperaturas y la aparición de plagas afectan el desarrollo de las plantas y ponen en peligro meses de trabajo.
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La situación golpea principalmente a las parroquias Chonta Punta y Ahuano, en el cantón Tena, donde alrededor de 600 familias agricultoras llevan cerca de un mes sin precipitaciones. En algunos sectores, las temperaturas han alcanzado los 38 grados centígrados.
Las condiciones climáticas han provocado que la tierra pierda humedad y que las plantas tengan dificultades para crecer. En varias parcelas, los sembríos apenas alcanzan entre 15 y 50 centímetros de altura, una situación que preocupa a los productores ante la posibilidad de que las cosechas no lleguen a desarrollarse adecuadamente.
Las plagas agravan la situación de los cultivos
A la falta de agua se suma la presencia de enfermedades y plagas que deterioran los sembríos. Entre las principales amenazas está la mancha de asfalto, una enfermedad causada por hongos que oscurece las hojas y puede provocar que se sequen.
También se reporta la presencia del gusano cogollero, que afecta las plantas y perjudica su crecimiento. Estos problemas reducen las posibilidades de obtener una cosecha suficiente y agravan las pérdidas ocasionadas por las condiciones climáticas.
Esther Grefa, agricultora de la zona, explicó que las enfermedades afectan tanto a las plantas como a las mazorcas, mientras los insectos contribuyen al deterioro de los cultivos.
La afectación alcanza tanto a productores agroecológicos, que trabajan con semillas nativas y sin insumos químicos, como a quienes mantienen sistemas convencionales de producción.
Agricultores recurren a asistencia técnica
Frente al avance de las plagas, los agricultores reciben asistencia técnica para aplicar medidas de control. Entre las alternativas mencionadas están los fungicidas para combatir enfermedades causadas por hongos y los insecticidas para enfrentar determinados insectos.
Carlos Veloz, agricultor de la zona, señaló que los productores están recurriendo a estos tratamientos y destacó la importancia de alternar los productos utilizados para evitar que las plagas desarrollen resistencia.
Sin embargo, el control de las enfermedades no elimina el principal problema: la falta de lluvias. Mientras persistan las altas temperaturas y la escasez de agua, los cultivos continuarán expuestos a condiciones que dificultan su desarrollo.
Las pérdidas podrían afectar a otras provincias
La preocupación no se limita a las familias productoras de Napo. El maíz cosechado en esta provincia también abastece a fábricas de balanceados para aves y cerdos ubicadas en Tungurahua, Carchi y Pichincha.
Por ello, una reducción considerable de la producción podría disminuir la disponibilidad de materia prima para estas industrias y generar dificultades en la cadena de abastecimiento.
En condiciones normales, una hectárea de maíz produce al menos 140 quintales. No obstante, los agricultores advierten que la combinación de sequía y plagas podría provocar pérdidas de entre el 60 % y el 70 % de la cosecha.
La evolución de las condiciones climáticas será determinante para establecer el alcance final de los daños. Mientras no se recuperen las lluvias, las mil hectáreas afectadas seguirán bajo amenaza y las familias agricultoras deberán enfrentar la incertidumbre sobre sus ingresos y la recuperación de sus inversiones.
Fuente: Ecuavisa



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