El movimiento político Revolución Ciudadana enfrenta un escenario crítico de cara a las elecciones seccionales de noviembre de 2026, tras quedarse sin casillero electoral debido a una suspensión vigente.
La organización no puede operar plenamente ni presentar candidatos con su propia lista, lo que ha obligado a su dirigencia a replantear su estrategia política para no quedar fuera de la contienda.
Ante este panorama, el correísmo ha optado por impulsar una “desafiliación masiva” de sus militantes que aspiran a cargos públicos. El objetivo es que puedan participar en los comicios a través de otros movimientos políticos legalmente habilitados.
Esta medida responde a la suspensión de nueve meses impuesta por el Tribunal Contencioso Electoral, en el marco de una investigación por presunto lavado de activos, lo que dejó al movimiento fuera del registro electoral durante este periodo clave.
Pese a las limitaciones, la dirigencia de la Revolución Ciudadana insiste en que sí participará en las elecciones, aunque todavía no se ha definido bajo qué alianzas o estructuras lo hará.
Además, el contexto se complica por el adelanto de las elecciones seccionales para noviembre de 2026, lo que reduce los tiempos para organizar candidaturas, alianzas y procesos internos dentro de los partidos políticos.
Mientras tanto, otras organizaciones políticas analizan posibles acuerdos con el correísmo, aunque algunas han marcado distancia, lo que evidencia un escenario electoral fragmentado y lleno de incertidumbre.
En medio de este panorama, el correísmo busca mantenerse vigente en el tablero político, aunque sin su tradicional lista 5, en una de las contiendas más complejas de los últimos años en Ecuador.






