¿Por qué la tuberculosis sigue matando si existe una vacuna y tiene cura?
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa conocida desde hace siglos, pero continúa representando un importante problema de salud pública a escala mundial.
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La enfermedad es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que generalmente afecta los pulmones y puede transmitirse por el aire cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose, habla o estornuda.
Aunque existen una vacuna y medicamentos para combatirla, diversos factores hacen que la enfermedad siga provocando millones de casos y muertes cada año.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se estima que 10,7 millones de personas contrajeron tuberculosis y 1,23 millones murieron por esta enfermedad.
La vacuna BCG no ofrece una protección completa durante toda la vida
La vacuna contra la tuberculosis se conoce como BCG, sigla de Bacilo de Calmette-Guérin.
Fue desarrollada por los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin y comenzó a utilizarse en seres humanos en 1921.
La BCG ha sido especialmente importante para proteger a los niños pequeños frente a las formas graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar.
Sin embargo, su protección contra la tuberculosis pulmonar en adultos es limitada y puede disminuir con el paso del tiempo. Por esta razón, científicos de diferentes países trabajan en el desarrollo de vacunas más eficaces.
La bacteria puede permanecer “dormida”
Una de las particularidades de la tuberculosis es que una persona puede tener la bacteria en su organismo sin presentar síntomas ni desarrollar inmediatamente la enfermedad.
La BBC señala que aproximadamente una de cada cuatro personas en el mundo tiene una infección tuberculosa latente.
En estos casos, el sistema inmunitario mantiene controlada a la bacteria. Sin embargo, determinadas condiciones pueden favorecer que la infección se active y provoque la enfermedad.
Por eso, detectar y tratar oportunamente las infecciones y los casos activos es fundamental para reducir la transmisión.
El tratamiento existe, pero puede durar meses
La tuberculosis sí puede curarse. Sin embargo, el tratamiento requiere varios antibióticos administrados durante un periodo prolongado.
Los esquemas habituales pueden extenderse aproximadamente seis meses y requieren que el paciente cumpla correctamente las indicaciones médicas.
El tratamiento incompleto o interrumpido puede favorecer la aparición de bacterias resistentes a los medicamentos, lo que dificulta posteriormente el control de la enfermedad.
La OMS considera que la tuberculosis farmacorresistente continúa siendo una importante amenaza sanitaria. En 2024, solamente dos de cada cinco personas con tuberculosis resistente a los medicamentos tuvieron acceso al tratamiento.
La pobreza también influye
La tuberculosis no depende únicamente de la existencia de medicamentos o vacunas.
La enfermedad está estrechamente relacionada con condiciones sociales y económicas como la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y las dificultades para acceder oportunamente a los servicios de salud.
La OPS señala que en las Américas muchas personas con tuberculosis no son diagnosticadas a tiempo o interrumpen el tratamiento, lo que permite que la transmisión continúe en las comunidades.
El diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento antes de que la enfermedad avance y reduce el riesgo de transmisión a otras personas.
La resistencia a los antibióticos complica el combate
Otro de los grandes desafíos es la tuberculosis resistente a los medicamentos.
Cuando las bacterias desarrollan resistencia, los tratamientos disponibles pueden resultar menos efectivos y requieren esquemas más complejos.
Por ello, los investigadores buscan nuevos antibióticos, tratamientos más cortos y vacunas capaces de ofrecer una protección más amplia y duradera.
Según expertos citados por BBC Mundo, comprender cómo la bacteria permanece en el organismo y qué provoca que pase de una infección latente a una enfermedad activa es uno de los desafíos actuales de la investigación.
La tuberculosis continúa presente en las Américas
Aunque América Latina no presenta las tasas de tuberculosis de algunas regiones de Asia y África, la enfermedad continúa siendo un problema sanitario en el continente.
La OPS estima que alrededor de 350.000 personas enfermaron de tuberculosis y unas 30.000 murieron en las Américas durante 2024. Además, calcula que aproximadamente 77.000 personas con tuberculosis no fueron diagnosticadas ese año.
Esto evidencia que disponer de una vacuna y medicamentos no es suficiente por sí solo. El control de la tuberculosis también requiere diagnóstico temprano, continuidad del tratamiento, vigilancia epidemiológica, acceso a servicios de salud y mejores condiciones de vida.
La tuberculosis, por tanto, sigue siendo una enfermedad prevenible y tratable, pero su eliminación continúa siendo un desafío para los sistemas sanitarios de todo el mundo.
Fuente: Ecuavisa / BBC Mundo / Organización Mundial de la Salud (OMS) / Organización Panamericana de la Salud (OPS)



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