Operar hidroeléctricas con embalses al límite aumenta el riesgo de daños en las turbinas
El estiaje que afecta a Ecuador reduce las reservas de agua de los embalses y complica la operación de las centrales hidroeléctricas. La situación genera preocupación en el sector energético, debido a que mantener la generación cuando los niveles de agua son demasiado bajos puede incrementar el riesgo de daños en los equipos.
Según un informe publicado por Ecuavisa el 14 de octubre de 2026, especialistas explicaron que los embalses reciben no solo agua de los ríos, sino también piedras, ramas y otros materiales que terminan depositándose en el fondo. Cuando el nivel del agua disminuye, estos sedimentos pueden representar un peligro para las turbinas.
Alejandro Jaya, consultor energético, explicó que operar en estas condiciones puede provocar un fenómeno conocido como cavitación, que consiste en la formación y posterior colapso de pequeñas burbujas debido a las condiciones de presión del agua. Este proceso puede afectar los componentes de las turbinas y ocasionar daños en su estructura.
El riesgo aumenta cuando las centrales continúan funcionando con niveles inferiores a los establecidos para su operación segura. Aunque técnicamente puede ser posible mantener la generación durante cierto tiempo, los especialistas señalan que es necesario vigilar de cerca las condiciones de funcionamiento y detener los equipos si la situación se vuelve crítica.
Molino, entre las centrales bajo presión
La situación del complejo hidroeléctrico Paute Integral refleja las dificultades que enfrenta el sistema eléctrico nacional. Uno de los puntos de preocupación es el embalse de Amaluza, que abastece a la central Molino y que registró niveles críticos durante octubre.
De acuerdo con datos reportados por Expreso el 14 de octubre, a las 11:00 de ese día, Amaluza se encontraba en una cota de 1.974,41 metros sobre el nivel del mar, es decir, 59 centímetros por debajo de la referencia mínima de 1.975 metros. El mismo reporte indicó que el embalse de Mazar también mantenía una tendencia descendente.
Marco Acuña, integrante del Consejo Consultivo de Energía, advirtió que operar bajo estas condiciones puede incrementar los riesgos para la infraestructura. Los especialistas sostienen que, si el nivel del agua continúa bajando y no se producen lluvias suficientes para recuperar las reservas, podría ser necesario detener las centrales para evitar mayores daños.
El ahorro de energía, una medida necesaria
La falta de agua en los embalses está relacionada con el estiaje, periodo en el que las precipitaciones y los aportes hídricos resultan insuficientes para compensar el agua utilizada en la generación eléctrica.
Los expertos recomiendan impulsar medidas de ahorro energético y una planificación clara de las eventuales restricciones del servicio. La finalidad es contribuir a administrar los recursos disponibles mientras se monitorean las condiciones de los embalses.
La evolución de los niveles de agua será determinante para la operación de las centrales hidroeléctricas. Mientras persistan las condiciones de escasez, el control técnico de las instalaciones y el uso responsable de la electricidad serán aspectos relevantes para enfrentar las dificultades del sistema energético ecuatoriano.
Fuente: Ecuavisa



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