Lluvias ponen en evidencia las falencias de la infraestructura escolar y reavivan las alertas en Ecuador
Las precipitaciones intensas que afectan a distintas zonas de Ecuador han encendido las alertas sobre las condiciones de la infraestructura educativa y la capacidad de los planteles para mantener sus actividades durante la temporada invernal.
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El lunes 19 de octubre de 2026, las lluvias provocaron inundaciones en aulas y patios de varias instituciones educativas de Guayaquil y Durán. El agua dificultó el ingreso de estudiantes y docentes, afectó espacios de uso académico y puso en riesgo el mobiliario escolar.
Aunque las afectaciones documentadas en el reporte se concentraron en Guayas, la situación reabre el debate nacional sobre el mantenimiento preventivo de escuelas y colegios, especialmente en zonas expuestas a inundaciones, acumulación de agua y problemas de acceso.
Docentes denuncian deficiencias en los planteles
Gabriela Menéndez, presidenta de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en Guayas, sostuvo que las instituciones educativas no están suficientemente preparadas para enfrentar este tipo de emergencias.
La dirigente afirmó que más de 1.000 planteles de esa provincia necesitaban intervenciones antes del inicio del periodo lectivo y cuestionó la falta de recursos para ejecutar las mejoras requeridas.
Según los testimonios recogidos por Diario Expreso, en algunos establecimientos los docentes tuvieron que retirar el agua acumulada, levantar muebles para evitar daños y enfrentar dificultades para ingresar a las aulas.
Una profesora también describió el deterioro de una institución a la que asisten más de 1.000 estudiantes en dos jornadas. Entre las necesidades señaladas están la reparación de las canchas, la instalación de cubiertas y el refuerzo de las condiciones de seguridad.
Estos testimonios corresponden a planteles específicos y reflejan las denuncias de docentes y representantes gremiales; no constituyen una evaluación técnica de todas las instituciones educativas del país.
UNE pide declarar en emergencia al sector educativo
Ante las afectaciones, la UNE de Guayas solicitó que se declare en emergencia al sector educativo para destinar recursos a la rehabilitación y el mejoramiento de los establecimientos.
El gremio también anunció que buscaría una reunión con el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) para analizar los riesgos y plantear medidas frente a las lluvias.
La petición busca acelerar las intervenciones en planteles con daños o infraestructura deteriorada. Sin embargo, hasta la publicación del reporte no se había informado sobre una declaratoria nacional de emergencia educativa.
¿Qué decidió el Ministerio de Educación?
El Ministerio de Educación dispuso el 19 de octubre la suspensión de las clases presenciales en instituciones educativas situadas en sectores inundados o con dificultades de acceso de las zonas administrativas 5 y 8.
La Zona 5 comprende Guayas —excepto Guayaquil, Durán y Samborondón—, Los Ríos, Santa Elena, Bolívar y Galápagos. La Zona 8 está integrada por Guayaquil, Durán y Samborondón.
La medida fue adoptada para precautelar la seguridad de los estudiantes y evitar desplazamientos por sectores afectados por las precipitaciones.
El Ministerio aclaró que la disposición no implicaba la suspensión de clases en todo Ecuador. Las familias debían mantenerse atentas a los comunicados de sus respectivos establecimientos para conocer cómo se aplicaría la contingencia en cada caso.
El reto de preparar las escuelas para el invierno
Las inundaciones registradas en planteles de Guayas evidencian la importancia de revisar techos, patios, sistemas de drenaje, instalaciones eléctricas y rutas de acceso antes de que las lluvias se intensifiquen.
En el ámbito nacional, las condiciones de cada establecimiento pueden variar según su ubicación, el estado de la infraestructura y la exposición a amenazas naturales. Por ello, las necesidades de mantenimiento y prevención deben evaluarse de acuerdo con los riesgos específicos de cada comunidad educativa.
La planificación también requiere protocolos claros para suspender temporalmente la presencialidad cuando existan peligros para estudiantes y docentes, así como alternativas para dar continuidad a las actividades académicas cuando las condiciones lo permitan.
Mientras continúan las precipitaciones, la situación mantiene abierta la discusión sobre los recursos necesarios para reparar los planteles afectados y fortalecer la prevención en las instituciones educativas del país.
Fuente: Diario Expreso



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