Inundaciones obligan a familias a improvisar barreras para proteger sus casas ante nuevas lluvias
Las fuertes lluvias registradas en Ecuador mantienen en alerta a las familias que viven en sectores vulnerables a inundaciones. En Guayaquil, uno de los episodios más recientes dejó calles anegadas, viviendas afectadas y negocios que tuvieron que suspender parcialmente sus actividades para retirar el agua acumulada.
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En Mapasingue, al norte de la ciudad, los habitantes comenzaron a tomar medidas para reducir el riesgo de que una nueva precipitación vuelva a inundar sus propiedades. La mañana del martes 27 de octubre, trabajadores contratados por los dueños de viviendas y locales construían pequeños muros en las entradas de los inmuebles.
La medida surgió después del aguacero del lunes 26 de octubre, que afectó a más de 80 sectores de Guayaquil. En Mapasingue, el agua ingresó a varias propiedades y arrastró lodo y piedras, mientras la fuerza de la corriente dificultó la circulación de vehículos.
Barreras para evitar que el agua entre a las viviendas
Los muros construidos por los moradores tenían aproximadamente 40 centímetros de altura. Su objetivo era contener el agua y evitar que ingresara nuevamente a las casas y los establecimientos comerciales.
José González, uno de los trabajadores contratados para estas labores, explicó que cobraba $40 por levantar una barrera, incluidos los materiales.
Sin embargo, los moradores reconocieron que la efectividad de estas estructuras dependería de la intensidad de las próximas lluvias. El agua desciende con fuerza por determinadas calles y, en algunos casos, puede superar las protecciones instaladas en las entradas de los inmuebles.
Además, el paso rápido de buses y automóviles puede generar olas que empujan el agua hacia las viviendas.
Mientras se levantaban las barreras, otras familias limpiaban sus casas, retiraban los residuos arrastrados por la corriente y ponían a secar los objetos que resultaron mojados durante la inundación.
Viviendas y negocios afectados por el temporal
Las consecuencias de las lluvias también alcanzaron a establecimientos comerciales de Mapasingue, entre ellos talleres mecánicos y locales dedicados a la venta de materiales de construcción.
Algunos negocios ya contaban con barreras en sus puertas, pero la acumulación de agua superó las protecciones e ingresó a las instalaciones. Los trabajadores tuvieron que utilizar bombas para extraer el líquido, mientras la atención al público se reducía durante las labores de limpieza.
Martha Rendón, moradora del sector, relató que la corriente descendió con tanta fuerza que llegó a arrastrar vehículos. Aunque el agua alcanzó su zona, su vivienda no sufrió daños ni pérdidas económicas porque el líquido no llegó a ingresar al inmueble.
Los testimonios reflejan las dificultades que enfrentan las familias cuando las precipitaciones superan la capacidad de evacuación del agua y las medidas de protección de las propiedades resultan insuficientes.
¿Por qué las lluvias provocan inundaciones en zonas urbanas?
Álex Anchundia, gerente de Segura EP, explicó que las inundaciones en Mapasingue estuvieron relacionadas con la fuerza con la que el agua descendió desde las zonas elevadas.
En sectores con cerros y pendientes, las corrientes pueden arrastrar piedras, lodo y otros sedimentos que obstruyen los sumideros y dificultan el drenaje. Cuando el agua no logra evacuarse con suficiente rapidez, se acumula en las calles y puede ingresar a las viviendas.
El funcionario pidió a la ciudadanía evitar arrojar basura y otros residuos sólidos en las vías, además de mantener despejados los sumideros para facilitar la evacuación del agua durante las precipitaciones.
Un desafío para las ciudades ecuatorianas
Lo ocurrido en Mapasingue evidencia uno de los problemas que pueden agravarse durante periodos de lluvias intensas: la vulnerabilidad de las viviendas y de la infraestructura urbana frente a grandes volúmenes de agua.
La acumulación de sedimentos, la obstrucción de los sistemas de drenaje y la fuerza de las corrientes representan riesgos para las familias, los vehículos y los negocios, especialmente en zonas con pendientes o antecedentes de inundaciones.
Aunque los pequeños muros pueden ayudar a reducir el ingreso de agua en determinadas circunstancias, su eficacia depende de la intensidad de la corriente y no reemplaza las obras de drenaje ni las medidas integrales de prevención.
Ante la posibilidad de nuevas precipitaciones, las autoridades recomiendan mantener despejadas las vías de evacuación del agua, evitar arrojar desechos en las calles y seguir las indicaciones oficiales durante las emergencias.
La experiencia de Guayaquil constituye una señal de alerta sobre la importancia de fortalecer la prevención y la infraestructura urbana para reducir las afectaciones que las lluvias intensas pueden ocasionar en distintas ciudades del país.
Fuente: El Universo,



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