Hidroeléctricas de Ecuador: ¿los embalses bajos pueden dañar las turbinas?
La disminución de las reservas de agua en las principales centrales hidroeléctricas de Ecuador vuelve a generar preocupación por la capacidad de abastecimiento eléctrico. La falta de lluvias en zonas del Austro afecta los niveles de los embalses y reduce el margen de operación de instalaciones fundamentales para la generación nacional.
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Según un reporte publicado por Ecuavisa el 21 de octubre de 2026, el embalse de Mazar, ubicado entre las provincias de Azuay y Cañar, registró el martes 20 de octubre una cota de 2.121,57 metros sobre el nivel del mar. Esta cifra lo situaba a 6,57 metros de la referencia mínima de operación, establecida en 2.115 metros.
La situación también preocupa en otras centrales hidroeléctricas, especialmente en Amaluza, cuyo embalse abastece a Paute-Molino, una de las instalaciones de mayor importancia para el sistema eléctrico ecuatoriano.
¿Cuál es el nivel de los embalses?
Los datos recogidos por Ecuavisa muestran diferencias entre las cotas registradas y las referencias mínimas de varias centrales hidroeléctricas:
- Mazar: 2.121,57 metros sobre el nivel del mar, a 6,57 metros de la referencia de 2.115 metros.
- Amaluza (Paute-Molino): 1.972,55 metros, es decir, 2,45 metros por debajo de la referencia de 1.975 metros.
- Minas San Francisco: 783,83 metros, 0,50 metros por encima de la referencia de 783,33 metros.
- Agoyán: 1.647,55 metros, 2,55 metros por encima de la referencia de 1.645 metros.
- Sopladora: 1.314,96 metros, 2,96 metros por encima de la referencia de 1.312 metros.
Estas cifras corresponden al reporte citado por el medio y reflejan la situación registrada hasta el 20 de octubre. Los niveles pueden variar según las condiciones hidrológicas y la operación de cada central.
Especialistas advierten sobre posibles daños en las turbinas
Hugo Arcos, catedrático universitario de ingeniería eléctrica citado por Ecuavisa, advirtió sobre los riesgos que podrían presentarse si una central opera por debajo de los límites técnicos establecidos.
Según el especialista, la disminución del nivel del agua podría facilitar el ingreso de piedras, tierra y lodo hacia las tuberías de presión, con la posibilidad de que estos materiales impacten en los componentes de las turbinas. Una avería grave podría dejar fuera de servicio una unidad de generación durante meses o incluso más de un año.
Arcos señaló que la central Paute-Molino constituye uno de los principales puntos de preocupación por su importancia para el abastecimiento eléctrico nacional. Esta instalación cuenta con una potencia instalada aproximada de 1.100 megavatios, distribuidos en diez unidades de generación.
No obstante, el nivel de un embalse debe analizarse junto con las condiciones hidráulicas y los parámetros técnicos de cada equipo para determinar si la operación se encuentra dentro de los rangos seguros.
Vibraciones y cavitación: otros riesgos que deben vigilarse
Edgar Hernán Cando Narváez, subdecano de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Escuela Politécnica Nacional, explicó que la disminución del nivel del agua puede modificar la presión disponible y las condiciones hidráulicas de funcionamiento de las turbinas.
Entre los fenómenos que pueden afectar estos equipos se encuentran las vibraciones y la cavitación. Esta última ocurre cuando se forman burbujas de vapor por cambios locales de presión en el agua y, al colapsar, pueden deteriorar progresivamente las superficies metálicas de componentes como el rodete.
Sin embargo, el especialista aclaró que una reducción del nivel del embalse no implica automáticamente que una turbina esté operando fuera de sus límites permitidos. Las centrales pueden reducir su potencia y trabajar a carga parcial, siempre que se mantengan dentro de los parámetros de seguridad establecidos para su diseño.
Por ello, la evaluación técnica debe considerar no solo la cantidad de agua almacenada, sino también el caudal disponible, la presión y las condiciones de operación de cada unidad.
La situación de Molino y el funcionamiento en cadena
La central Paute-Molino forma parte del complejo hidroeléctrico Paute Integral, en el que las instalaciones aprovechan sucesivamente el recurso hídrico. El agua utilizada en una central puede continuar hacia otra ubicada aguas abajo, por lo que las condiciones de operación deben evaluarse de manera conjunta.
Arcos advirtió que mantener distintos niveles de almacenamiento entre las centrales puede generar condiciones que requieren una revisión técnica. En particular, señaló la necesidad de analizar la operación de Molino y la gestión del agua del sistema.
La disminución sostenida de los caudales puede limitar la generación de varias centrales a la vez, reduciendo su aporte al sistema eléctrico nacional.
Importaciones desde Colombia no cubrirían por sí solas el déficit
La disponibilidad de electricidad importada también forma parte del escenario energético. De acuerdo con el análisis citado por Ecuavisa, el especialista consultado considera que los aportes desde Colombia son limitados frente a las necesidades de Ecuador.
El experto sostuvo que las importaciones no alcanzarían los 100 megavatios y representarían una proporción reducida de la demanda diaria. La cantidad disponible depende de los excedentes que Colombia pueda ofrecer después de atender sus propias necesidades.
En consecuencia, las compras de electricidad al país vecino constituyen un aporte, pero no bastarían por sí solas para compensar una reducción importante de la generación hidroeléctrica nacional.
La evolución de las lluvias, los niveles de los embalses y las decisiones técnicas de operación serán factores determinantes para el abastecimiento energético durante las próximas semanas. Aunque estos indicadores representan señales de alerta, no permiten concluir por sí solos que se producirán nuevos apagones.
Fuente: Ecuavisa.



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