Gobierno busca salir del estancamiento económico con una agenda de crecimiento hasta 2040
Ecuador enfrenta el desafío de convertir la recuperación económica en un proceso de crecimiento sostenido que genere empleo de calidad, atraiga inversiones y mejore los ingresos de la población. En ese contexto, la Agenda de Crecimiento 2040, impulsada por el Gobierno nacional, plantea una estrategia de largo plazo para fortalecer la institucionalidad, mantener la estabilidad fiscal y elevar la competitividad del país.
Table Of Content
- Un crecimiento que todavía pierde impulso
- La inversión sigue siendo una de las principales limitaciones
- Inseguridad y estabilidad jurídica también afectan a la economía
- Empleo adecuado e informalidad: una deuda estructural
- La Agenda 2040 necesita continuidad política
- El desafío de convertir la recuperación en bienestar
Sin embargo, el alcance de esta hoja de ruta está en discusión. Un análisis publicado por Koyuntura, del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), y recogido por Primicias / Revista Gestión, examina las limitaciones de la propuesta y las condiciones necesarias para que Ecuador supere su bajo ritmo de expansión económica.
El economista Pablo Lucio Paredes, director del Instituto de Economía de la USFQ, sostiene que el país debería aspirar a mantener un crecimiento anual de entre el 4% y el 5% durante varios años. A su criterio, una expansión de esa magnitud permitiría incorporar a más personas al mercado laboral, mejorar los ingresos y aumentar la productividad.
La Agenda 2040, en cambio, contempla una expansión promedio cercana al 2,7%, una cifra que abre el debate sobre si ese ritmo será suficiente para producir cambios significativos en las condiciones de vida de los ecuatorianos.
Un crecimiento que todavía pierde impulso
El comportamiento reciente de la economía evidencia las dificultades para sostener una trayectoria de expansión elevada. Según las cifras citadas en el análisis, el producto interno bruto (PIB) de Ecuador se contrajo un 9,2% en 2020, registró un fuerte rebote en 2021 y volvió a desacelerarse en los años posteriores.
En 2024, la economía registró una contracción del 1,9%, mientras que en 2025 creció un 3,7%. Durante el segundo trimestre de 2026, la expansión interanual se ubicó en el 2,1%.
Aunque estos resultados muestran una recuperación frente a los períodos de contracción, el desafío consiste en mantener un ritmo suficiente para responder a las necesidades del mercado laboral y ampliar la capacidad productiva.
Paredes plantea que el crecimiento debe atender tres objetivos: incorporar a quienes ingresan al mercado laboral, mejorar las condiciones de quienes ya trabajan y elevar la productividad. Alcanzar esas metas requiere una expansión económica más intensa y constante.
La inversión sigue siendo una de las principales limitaciones
Otro de los obstáculos identificados es el nivel de inversión. El análisis señala que Ecuador debería acercarse a una inversión equivalente a entre el 25% y el 27% del PIB para respaldar una trayectoria de crecimiento más acelerada.
No obstante, los registros citados en el estudio sitúan la formación bruta de capital fijo generalmente entre el 18% y el 21% del PIB durante los últimos años. Aunque se observa una recuperación reciente, todavía existe una brecha respecto del objetivo planteado por el economista.
La inversión no depende exclusivamente del capital extranjero. También está condicionada por las decisiones de las empresas nacionales, que necesitan un entorno previsible para ampliar sus operaciones, contratar personal y desarrollar nuevos proyectos.
En ese escenario, la inseguridad, la incertidumbre jurídica, las dificultades regulatorias y las condiciones del mercado laboral pueden influir en la decisión de invertir o postergar nuevos negocios.
Inseguridad y estabilidad jurídica también afectan a la economía
El análisis reconoce fortalezas como el desempeño de las exportaciones, el ingreso de remesas y la reducción del riesgo país. Productos como camarón, banano, cacao, petróleo, minería y productos pesqueros forman parte de las actividades que generan divisas para Ecuador.
Sin embargo, la mejora de los indicadores financieros no garantiza por sí sola un aumento inmediato de la inversión productiva.
Paredes diferencia el riesgo que perciben los mercados sobre la capacidad de pago del Estado de los problemas que enfrenta una empresa al operar dentro del país. La seguridad, la estabilidad tributaria, la normativa laboral y la previsibilidad de las decisiones públicas también influyen en el entorno de negocios.
La inseguridad puede afectar tanto la oferta como la demanda: las empresas pueden aplazar inversiones o contrataciones, mientras que los consumidores modifican sus hábitos y reducen sus desplazamientos por temor a la delincuencia.
Por ello, mejorar las condiciones para invertir requiere acciones que vayan más allá de los indicadores macroeconómicos y que atiendan los problemas cotidianos que afectan a las actividades productivas.
Empleo adecuado e informalidad: una deuda estructural
El mercado laboral constituye otro de los puntos centrales del diagnóstico. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) citados en el análisis, el empleo adecuado pasó del 32,5% en 2021 al 37,1% en 2025.
Aunque existe una recuperación, el indicador todavía se encuentra por debajo del 40,2% registrado en 2018.
Al mismo tiempo, el empleo en el sector informal representó el 51,5% de la población ocupada en 2025, después de alcanzar el 52,5% en 2023.
Estas cifras reflejan las dificultades para generar suficientes plazas de trabajo con condiciones adecuadas y reducir la dependencia de actividades informales. El desafío económico no consiste únicamente en aumentar la producción, sino en lograr que ese crecimiento se traduzca en mejores oportunidades laborales.
La Agenda 2040 necesita continuidad política
El análisis también advierte que una estrategia de largo plazo debe superar los períodos de gobierno. Para que la Agenda de Crecimiento 2040 tenga resultados, sus objetivos necesitan continuidad, seguimiento y participación de distintos sectores políticos, empresariales, laborales, académicos y sociales.
Entre las áreas señaladas por Paredes como prioritarias constan la seguridad, la justicia, la calidad de la política, la reforma del Estado, la educación, la salud, el sistema de jubilación, la energía, la actividad petrolera y minera, la legislación laboral y la apertura comercial y financiera.
Su planteamiento apunta a priorizar las reformas y avanzar de manera sostenida, en lugar de acumular objetivos sin suficiente capacidad para ejecutarlos.
La Agenda 2040 fue presentada por el Gobierno como una hoja de ruta para promover la inversión, el empleo y la transformación productiva, con cuatro pilares estratégicos: institucionalidad y seguridad jurídica, estabilidad fiscal, competitividad e inversión productiva, y fortalecimiento de la dolarización y del sistema financiero.
El reto será transformar esos lineamientos en resultados verificables y sostenibles.
El desafío de convertir la recuperación en bienestar
Ecuador ha mostrado señales de recuperación en algunos indicadores, pero persisten dificultades relacionadas con la inversión, la productividad y la calidad del empleo. Para el análisis de Paredes, el país necesita una expansión económica más fuerte y constante para modificar de manera perceptible las condiciones de vida de la población.
El cumplimiento de la Agenda 2040 dependerá de que las medidas anunciadas se traduzcan en más inversión productiva, mejores condiciones para hacer negocios, mayor seguridad y oportunidades de empleo formal.
La discusión, por tanto, no se limita a cuánto crecerá la economía en un año determinado. La cuestión central es si Ecuador podrá mantener ese crecimiento durante el tiempo necesario para reducir sus brechas estructurales y generar mejores perspectivas para las próximas generaciones.
Fuente: Primicias



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