Estas son las cuatro condiciones que faltan para que El Niño se consolide en Ecuador
El fenómeno de El Niño continúa bajo seguimiento en Ecuador, mientras especialistas analizan las condiciones oceánicas y atmosféricas que determinarán su evolución durante los próximos meses.
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Aunque septiembre registró lluvias intensas y desbordamientos en distintos sectores del país, estas precipitaciones todavía no corresponden plenamente a un episodio consolidado del fenómeno, según explicó Franklin Ormaza, oceanógrafo y profesor investigador de la Escuela Superior Politécnica del Ecuador (Espol).
El especialista señaló que el país atraviesa una etapa de transición meteorológica, propia de esta época del año, pero acompañada por temperaturas elevadas en el océano Pacífico y otros factores que favorecen la formación de lluvias.
De acuerdo con sus estimaciones, todavía deben cumplirse cuatro condiciones para que El Niño se configure en toda su magnitud.
¿Qué condiciones faltan para que se consolide El Niño?
1. Desplazamiento de la zona de convergencia intertropical
El primer factor es el desplazamiento hacia el sur de la zona de convergencia intertropical, una franja donde confluyen los vientos y se favorece la formación de nubes y precipitaciones.
Actualmente, esta zona se encuentra aproximadamente entre los cuatro y seis grados de latitud norte, cerca de Panamá y al norte de Colombia. Durante un episodio de El Niño, debería desplazarse hacia Ecuador y posteriormente hacia Perú, favoreciendo una mayor actividad lluviosa.
2. Mayor debilitamiento de los vientos alisios
La segunda condición está relacionada con los vientos alisios, que actualmente se encuentran debilitados, pero continúan soplando.
Según Ormaza, para que el fenómeno se establezca deben perder fuerza adicionalmente, permitiendo una mayor predominancia de los vientos procedentes del norte.
3. Incremento de la temperatura del mar
El tercer elemento es la temperatura superficial del océano frente a las costas ecuatorianas.
El promedio actual se sitúa alrededor de los 26 grados Celsius, mientras que, según el especialista, las condiciones propias del fenómeno requerirían temperaturas cercanas o superiores a los 28 grados Celsius.
4. Mayor profundidad de la termoclina
La cuarta condición corresponde a la profundidad de la termoclina, una capa oceánica que separa las aguas superficiales cálidas de las aguas más frías.
Actualmente, esta capa se encuentra alrededor de los 40 metros de profundidad. Durante El Niño puede descender hasta unos 120 o 130 metros, por lo que este indicador todavía debe evolucionar. Ormaza considera que podría alcanzar esas condiciones hacia noviembre.
¿Cuándo comenzaría a sentirse El Niño con mayor intensidad?
El investigador estimó que las condiciones necesarias podrían configurarse entre finales de noviembre y comienzos de diciembre de 2026.
A partir de ese periodo, el comportamiento de las lluvias podría cambiar. En lugar de precipitaciones aisladas, separadas por varios días secos, podrían presentarse episodios más frecuentes y continuos durante buena parte de la temporada lluviosa.
Esto no significa que necesariamente lloverá con intensidad todos los días. La frecuencia y la fuerza de las precipitaciones dependerán de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
¿Hasta cuándo se extendería el fenómeno de El Niño?
Según las estimaciones de Ormaza, en las regiones 3 y 4 del Pacífico ecuatorial el fenómeno podría finalizar alrededor de febrero de 2027.
Sin embargo, en la región 1+2, que comprende las aguas frente a las costas de Ecuador y Perú, sus efectos podrían prolongarse hasta mayo e incluso junio de 2027, coincidiendo con el invierno en la región costera.
En el oriente ecuatoriano, el comportamiento podría ser diferente, con una posible prolongación del estiaje y condiciones de sequía asociadas a una menor cantidad de lluvias y de agua en los ríos que alimentan las represas.
El especialista aclaró que todavía no es posible determinar con certeza la intensidad que alcanzará el fenómeno y que las condiciones del Pacífico pueden presentar variaciones.
Las lluvias de septiembre dejaron señales de vulnerabilidad
Las precipitaciones registradas durante septiembre también evidenciaron problemas en distintos sectores del país.
Según los datos citados por El Universo, la estación del aeropuerto registró 37,2 milímetros de lluvia el 23 de septiembre, mientras que el 10 de septiembre se acumularon otros 23 milímetros. Ambos días concentraron cerca del 90 % de la precipitación mensual.
El registro superó los 18,9 milímetros acumulados durante septiembre de 1983, que hasta entonces constituían el máximo histórico para ese mes, y también los 11,7 milímetros registrados en septiembre de 1997.
Ormaza explicó que una diferencia importante es que este año las precipitaciones se concentraron principalmente en dos jornadas, mientras que durante un episodio establecido de El Niño las lluvias pueden mantenerse durante más días.
El investigador señaló que los desbordamientos, las vías afectadas y las deficiencias en los sistemas de drenaje muestran los puntos vulnerables que deben atenderse antes de que llegue un periodo prolongado de precipitaciones.
Por ello, consideró que las autoridades y las comunidades todavía tienen tiempo para reforzar la prevención, mejorar la infraestructura y preparar a la población para responder ante posibles crecidas de ríos e inundaciones.
Fuente: El Universo.



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