El Niño pone en riesgo la producción de arroz en Ecuador por posibles inundaciones
La producción de arroz ecuatoriano entra en una de sus etapas más sensibles ante la advertencia de un fenómeno de El Niño muy fuerte, cuyos efectos más severos se esperan entre octubre de 2026 y febrero de 2027. El principal riesgo se concentra en la cuenca baja del río Guayas, donde se encuentra buena parte de la producción nacional.
Un estudio de AgroInteligente, liderado por el ingeniero Guido Kuonqui, proyecta que Ecuador producirá este año unas 1.473.836 toneladas de arroz en cáscara, considerando los ciclos 1 y 2 ya sembrados y una proyección mínima de 42.000 hectáreas para el ciclo 3.
En total, el país tendría alrededor de 238.400 hectáreas sembradas de arroz durante 2026. Guayas concentra el 74 % del área arrocera, mientras Los Ríos representa el 21 %. El estudio califica como muy alto el riesgo de inundación en Guayas y como alto en Los Ríos.
El impacto climático ya comenzó a sentirse este año. En febrero, el exceso de lluvias en sectores como Daule y Santa Lucía, donde las precipitaciones estuvieron hasta un 77 % por encima de lo esperado, provocó daños severos o la pérdida total de 11.522 hectáreas de arroz, equivalentes a unas 60.500 toneladas.
Además, entre los ciclos 1 y 2 de 2026 se sembraron 49.296 hectáreas menos que en 2025. Según la estimación citada por Ecuavisa, esta reducción podría representar entre 234.000 y 276.000 toneladas menos de producción nacional frente al año anterior.
El periodo entre agosto y octubre representa una ventana importante para el sector. En esos tres meses se concentra una parte significativa de la cosecha del ciclo 2, con unas 743.000 toneladas, de las cuales cerca del 70 % llegaría al mercado durante ese periodo.
El problema adicional es la capacidad de almacenamiento. La reserva estratégica actual bordea apenas las 20.000 toneladas, frente a un nivel técnico de 90.000 toneladas recomendado por el sector. Esto podría aumentar la vulnerabilidad ante una eventual pérdida de cultivos, dificultades para transportar el arroz o problemas de almacenamiento.
Los antecedentes también generan preocupación. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el fenómeno de El Niño de 1997-1998 provocó daños regionales por $7.545 millones, mientras Ecuador concentró el 38 % de esas pérdidas.
El comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante para establecer el impacto real del fenómeno sobre la producción arrocera. Por ello, el periodo comprendido entre agosto y octubre aparece como una etapa clave para fortalecer reservas y reducir la vulnerabilidad antes de las lluvias más intensas.



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