El Niño podría convertir a 2027 en el año más caluroso de la historia
El fenómeno de El Niño de 2026 genera preocupación entre climatólogos debido a su intensidad. Expertos citados por Ecuavisa advierten que el evento podría provocar condiciones meteorológicas extremas y llevar a 2027 a convertirse en el año más cálido registrado.
Actualmente, las temperaturas superficiales del mar en la región Niño 3.4 se encuentran alrededor de 2,6 °C por encima del promedio de los últimos 30 años, según el panel Climate Brink, basado en datos de la NOAA. Las previsiones apuntan a un posible pico de 3,9 °C en noviembre.
De concretarse esta proyección, la anomalía superaría los 3 °C registrados en 2015, año que hasta ahora figura entre los episodios más intensos de El Niño. Los científicos explican que el impacto de estos eventos suele sentirse con mayor intensidad durante el año posterior a su aparición.
Los climatólogos Zeke Hausfather y Andrew Dessler calculan que El Niño podría elevar en aproximadamente 0,3 °C la temperatura media global durante 2027. Andrew Dessler señaló que un calentamiento de esa magnitud podría representar un adelanto de condiciones que, de otro modo, se esperarían hacia finales de la década de 2030.
Por su parte, Mike McPhaden, investigador de la NOAA, consideró posible que 2027 llegue a situarse alrededor de 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales, aunque este escenario sigue dependiendo de la evolución del fenómeno.
La NOAA estima, mediante su nuevo Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI), un 69 % de probabilidad de que el episodio de este año sea el más intenso desde el inicio de los registros en 1950. La británica Met Office también advirtió que probablemente será el fenómeno de El Niño más intenso en más de un siglo.
Entre los posibles efectos se encuentran sequías más severas en Sudamérica y el oeste del Pacífico, además de lluvias extremas en otras regiones. Los especialistas aclaran, sin embargo, que no todas las consecuencias están garantizadas y que su intensidad dependerá de la evolución atmosférica y oceánica.
El cambio climático podría amplificar algunos de los efectos de El Niño. Una atmósfera más cálida puede contener más humedad y favorecer precipitaciones más intensas, mientras que las zonas afectadas por sequía podrían experimentar un mayor secamiento de los suelos. Los científicos todavía no tienen consenso sobre si el calentamiento global fortalece directamente al fenómeno.



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