El Niño golpea la pesca de anchoveta en Perú y reduce drásticamente las capturas
La pesca industrial de anchoveta atraviesa una fuerte crisis en Perú debido al calentamiento del océano Pacífico asociado al fenómeno de El Niño, según información de la Sociedad Nacional de Pesquería y del Instituto del Mar del Perú (Imarpe).
Las anchovetas están acostumbradas a aguas frías, pero el aumento de la temperatura marina ha provocado que se desplacen hacia zonas más profundas, dificultando su captura.
Imarpe identificó temperaturas de hasta 6 °C por encima de lo normal en algunas áreas del mar peruano, una condición que está modificando la distribución del principal recurso pesquero del país.
La caída en las capturas es especialmente significativa. En mayo de 2025 se pescaron alrededor de 1,3 millones de toneladas de anchoveta, mientras que en mayo de 2026 la cifra descendió a apenas 32.800 toneladas.
La presidenta de la Sociedad Nacional de Pesquería, Jessica Luna, calificó la situación como un “golpe durísimo” para el sector.
La anchoveta es fundamental para la economía pesquera peruana, ya que constituye la principal materia prima para producir harina de pescado, utilizada principalmente en la alimentación de animales de granja y en la elaboración de abonos orgánicos.
Impacto en el empleo
La reducción de la actividad pesquera también está afectando a los trabajadores. En Perú existen alrededor de 8.000 pescadores industriales registrados, pero la cadena productiva genera además miles de empleos en tierra.
Según la Sociedad Nacional de Pesquería, normalmente esta actividad genera unos 250.000 puestos de trabajo, pero el gremio estima que alrededor de 122.000 empleos podrían perderse entre 2026 y 2027 debido a la crisis.
En ciudades pesqueras como Chimbote, algunos trabajadores ya han tenido que buscar alternativas en actividades como transporte, construcción y minería debido a la falta de oportunidades en el sector.
El Gobierno peruano declaró terminada la temporada de pesca de anchoveta el 19 de agosto, aunque las embarcaciones industriales prácticamente habían dejado de salir desde mayo debido a la escasez del recurso.
La posibilidad de una segunda temporada, que normalmente comenzaría en noviembre, genera incertidumbre entre los pescadores y empresarios, debido a las proyecciones que apuntan a una intensificación del fenómeno de El Niño.
La situación peruana se suma a los efectos que el fenómeno climático está provocando sobre la actividad pesquera en otros países del Pacífico, al modificar la temperatura del mar y el comportamiento de distintas especies.



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