El Niño acumula una reserva de calor frente a Ecuador y afecta la disponibilidad de recursos pesqueros
El fenómeno de El Niño continúa intensificándose en el océano Pacífico ecuatorial y sus efectos ya se reflejan en el ecosistema marino frente a las costas ecuatorianas. El calentamiento de las aguas, tanto en la superficie como en las profundidades, está modificando las condiciones del océano y reduciendo la disponibilidad de nutrientes necesarios para el desarrollo de la vida marina.
Así lo advierte el último informe técnico de octubre del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN), que mantiene al evento en estado ACTIVO y alerta sobre las consecuencias de la acumulación de calor en el Pacífico oriental.
El océano registra temperaturas extraordinarias
Según el diagnóstico del ERFEN, las anomalías de temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, ubicada frente a Ecuador y Perú, alcanzaron aproximadamente los 5,2 grados Celsius por encima de los valores habituales durante octubre.
El calentamiento también se extiende bajo la superficie. El informe identifica temperaturas de entre 23 °C y 24 °C a unos 100 metros de profundidad, lo que evidencia una importante reserva de calor acumulada en el océano.
Esta condición ha profundizado la termoclina, es decir, la zona donde se produce un cambio rápido de temperatura entre las capas de agua. Como consecuencia, se limita el ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes desde las profundidades hacia la superficie.
La reducción de estos nutrientes afecta la Productividad Primaria Neta, un proceso fundamental para sostener la cadena alimentaria marina y la disponibilidad de recursos pesqueros.
La pesca ecuatoriana enfrenta cambios en la disponibilidad de especies
Uno de los sectores que ya siente las consecuencias de estas condiciones es la actividad pesquera. El informe técnico identifica variaciones en la distribución y accesibilidad de varias especies de interés comercial.
La merluza presenta una marcada reducción de disponibilidad para la pesca artesanal debido a su desplazamiento natural hacia aguas más profundas y frías. Mientras tanto, la macarela mantiene una baja presencia en sus zonas habituales de captura.
En el caso de la pinchagua, aunque se registró un incremento de desembarques en Santa Elena y el golfo de Guayaquil, el 61,7 % de los ejemplares analizados correspondió a individuos juveniles, una condición que genera preocupación sobre el estado del recurso y requiere seguimiento.
Por otro lado, el camarón pomada mantiene temporalmente rendimientos favorables, con un promedio de 8.648 libras por día y embarcación durante octubre. Sin embargo, las autoridades advierten que esta tendencia podría cambiar si las temperaturas del océano continúan aumentando y superan los rangos adecuados.
Lluvias históricas y aumento de desbordamientos
El calentamiento del Pacífico también está relacionado con una mayor actividad atmosférica y precipitaciones intensas en distintas zonas del país.
Durante los primeros 20 días de octubre, varias estaciones meteorológicas de Guayaquil, Milagro, Portoviejo y La Maná registraron el octubre más lluvioso de sus respectivas series históricas.
Uno de los casos más llamativos se presentó en Milagro, donde las precipitaciones superaron en aproximadamente 4.564 % su promedio habitual para ese periodo.
La actividad lluviosa también provocó un incremento de los desbordamientos de cuerpos hídricos a escala nacional. Los registros pasaron de 52 en septiembre a 107 durante octubre, con concentraciones importantes en el norte del Litoral, la cuenca del Guayas y la provincia de El Oro.
De acuerdo con los datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos citados en el informe, se contabilizaron 335 eventos asociados a lluvias, que dejaron 6.090 personas impactadas.
El fenómeno podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte
El ERFEN mantiene el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas ante la evolución del fenómeno. A este escenario se suman las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que estiman una probabilidad superior al 83 % de que El Niño alcance una intensidad fuerte a muy fuerte hacia finales de 2026 e inicios de 2027.
La evolución del calentamiento oceánico será determinante para establecer cómo se comportarán las condiciones climáticas y los recursos marinos durante los próximos meses.
Mientras tanto, el sector pesquero ecuatoriano enfrenta un escenario de cambios en la distribución de las especies, menor disponibilidad de determinados recursos y la necesidad de mantener un seguimiento permanente de las condiciones del océano.
Fuente: Teleamazonas



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