El “bolsillo del ecuatoriano” se convierte en una vía clave para amortiguar el déficit fiscal
La economía ecuatoriana logró acercarse a un equilibrio fiscal durante el primer semestre de 2026 gracias a una combinación de factores como el aumento del precio del petróleo, la reducción de subsidios al diésel y la ampliación del IVA a más productos de consumo masivo, de acuerdo con un análisis publicado por Expreso.
Sin embargo, estos resultados también reflejan un mayor aporte directo de los ciudadanos, ya que parte del incremento en los ingresos del Estado proviene del consumo interno y del pago de impuestos por parte de hogares y empresas.
Uno de los elementos clave ha sido la ampliación del listado de productos de primera necesidad gravados con IVA, medida que elevó la recaudación tributaria en los últimos meses y contribuyó a mejorar las cuentas fiscales del Gobierno.
A esto se suma la reducción progresiva de subsidios a combustibles, especialmente al diésel, lo que ha permitido disminuir el gasto público, aunque también ha tenido un impacto directo en los costos de transporte y producción.
En paralelo, el repunte temporal del precio del petróleo ha fortalecido los ingresos del Estado, generando un alivio parcial en las finanzas públicas, aunque los expertos advierten que este comportamiento es coyuntural y podría revertirse en el segundo semestre del año.
Economistas citados en el análisis señalan que, si bien el déficit fiscal se ha reducido de forma significativa, la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de factores externos como el precio del crudo y de decisiones internas sobre gasto público y política tributaria.
En este contexto, el ajuste fiscal en Ecuador continúa dependiendo en gran medida del consumo interno y de las contribuciones indirectas de la ciudadanía, lo que mantiene el debate sobre el equilibrio entre recaudación, gasto público y crecimiento económico.



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