El ‘aula invertida’, modalidad pedagógica emergente
El “aula invertida” es reconocida como una modalidad de inter aprendizaje semipresencial o mixto, porque intervienen dos estrategias: la presencial o tradicional, y la virtual o digital.
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La idea inicial
“Blended learning” fue su traducción anglosajona, pero más tarde migró, literalmente, a “Flipped classroom” o “aula invertida”, creada por los profesores Jonathan Bergmann y Aaron Sams, en Woodland High School, Colorado.
Estos profesores detectaron un problema: que los estudiantes enfermos perdían clases. Su afán fue entonces diseñar un sistema de enseñanza y aprendizaje que permitiera a los alumnos participar dentro del proceso educativo. La metodología fue simple: grababan los contenidos y los distribuían entre sus estudiantes para que los visualizaran en casa antes de la clase. La idea fue que trabajaran proyectos que combinaran los conocimientos con las prácticas. De esta manera se cambiaron las actividades y mejoraron los resultados.
La diferencia básica entre el modelo presencial y el “aula invertida” consiste en que en el primero el docente instruye, es el eje de la enseñanza porque sabe y domina la materia, dicta clases y el estudiante aprende, y en el segundo, el estudiante es el eje del aprendizaje, aprende en casa, bajo las instrucciones y asesoría del docente –quien envía videos, presentaciones en power point y textos-, y en la clase presencial o virtual se consolidan los aprendizajes.
Nuevo modelo
El cambio puede ser paradigmático, sobre todo en ciertos profesores que están instalados en el modelo tradicional de enseñanza. Las universidades, salvo excepciones, no se han preparado para formar docentes digitales. Pero ante el desafío, todas las facultades de Ciencias de la Educación están preparando estrategias diferenciadas mediante pedagogías emergentes, que hagan posible superar esta etapa de transición.
El remezón, por lo tanto, es para todo el sistema social y no solo el educativo y económico. Ante esta circunstancia debemos asumir el “aula invertida” no como una receta, sino como una herramienta que ayuda a sostener un proyecto educativo de calidad bajo otros parámetros, algunos desconocidos.
En esa línea de pensamiento, no se trata de grabar una clase presencial en video y enviar a los estudiantes. El “aula invertida” es un sistema –que tiene entradas, procesos, salidas, que se retroalimentan en un contexto o ambiente dado-. En este sentido, el “aula invertida” es un nuevo modelo pedagógico alternativo, en el que la presencia física del profesor no es necesaria. El docente es un facilitador de procesos, y su papel principal ya no es transmitir contenidos, sino transferir el método o métodos para que cada estudiante aprenda por sí mismo.



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