Ecuador necesita cumplir su Plan Maestro de Electricidad para reducir el riesgo de apagones, advierte experto
La crisis energética vuelve a poner en debate la planificación del sistema eléctrico ecuatoriano y la necesidad de ejecutar proyectos que permitan cubrir el crecimiento de la demanda nacional.
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En medio de las restricciones al consumo de electricidad y la preocupación por los niveles de los embalses hidroeléctricos, el ingeniero eléctrico y académico Pablo Arias señaló que la solución a largo plazo requiere cumplir el Plan Maestro de Electricidad y avanzar con las obras previstas para fortalecer la capacidad de generación, transmisión y distribución.
En una entrevista con Teleamazonas, el especialista advirtió que las medidas temporales pueden aportar energía al sistema, pero no garantizan por sí solas el abastecimiento durante periodos prolongados de estiaje.
¿Qué propone el experto para evitar nuevos apagones?
Arias considera necesario desarrollar una matriz energética diversificada que combine generación hidroeléctrica, termoeléctrica a gas y diésel, energía eólica y fotovoltaica.
Según explicó, la planificación del sector debe establecer cuánta potencia adicional necesita el país cada año para atender el aumento de la demanda, además de contemplar escenarios de sequía, temporadas lluviosas y periodos de mantenimiento de las centrales.
El Plan Maestro de Electricidad es un instrumento técnico elaborado con la participación de las entidades responsables del sector, entre ellas el Ministerio de Energía, la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel), la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC) y el Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
Para Arias, cuando los proyectos planificados no se ejecutan oportunamente, el sistema queda expuesto a una mayor vulnerabilidad durante los periodos en que disminuye la generación hidroeléctrica.
Barcazas y termoeléctricas ofrecen un alivio temporal
Entre las medidas implementadas para enfrentar la actual situación energética están la recuperación de unidades termoeléctricas, el alquiler de barcazas de generación y la incorporación de grupos electrógenos.
El especialista reconoce que estas acciones pueden contribuir a incrementar la oferta de electricidad, pero sostiene que su alcance es limitado frente a las necesidades estructurales del país.
Arias cuestionó especialmente la dependencia de soluciones de corto plazo y señaló que la recuperación de centrales antiguas no reemplaza la construcción de nuevas instalaciones ni la ejecución de proyectos de mayor capacidad.
La disponibilidad efectiva de estas fuentes también depende de factores como el mantenimiento, el combustible y las condiciones operativas de cada unidad.
La falta de generación presiona a la economía
La inseguridad en el suministro eléctrico puede repercutir en la producción industrial, la actividad comercial y las decisiones de inversión.
De acuerdo con el análisis de Arias, la falta de capacidad suficiente para atender la demanda afecta la continuidad de las operaciones y puede limitar el desarrollo de nuevas actividades productivas.
En las últimas semanas, el Gobierno ha dispuesto restricciones al consumo de electricidad para determinados usuarios industriales de alto y medio voltaje, con el objetivo de reducir la demanda y preservar las reservas de los embalses.
Estas medidas buscan proteger el abastecimiento, especialmente para los hogares, mientras las autoridades gestionan la disponibilidad de generación.
Mazar y el estiaje mantienen la atención sobre las reservas
Uno de los puntos centrales de la situación energética es el embalse de Mazar, que forma parte del complejo hidroeléctrico Paute Integral y permite regular el agua utilizada para producir electricidad.
La disminución de las reservas y de los caudales que alimentan las centrales hidroeléctricas incrementa la necesidad de contar con fuentes alternativas disponibles para cubrir la demanda.
En septiembre, el Operador Nacional de Electricidad advirtió sobre los riesgos para el abastecimiento y la necesidad de adoptar medidas que ayuden a preservar las reservas energéticas.
Aunque la evolución de los embalses depende de las condiciones hidrológicas, el margen de respuesta del sistema también está relacionado con la disponibilidad de generación térmica, las importaciones de electricidad y la capacidad para reducir el consumo cuando sea necesario.
Una planificación de largo plazo
Arias sostiene que Ecuador debe priorizar la ejecución de los proyectos contemplados en su planificación energética, además de garantizar las inversiones necesarias para ampliar y mantener la infraestructura.
Su planteamiento apunta a que las soluciones de emergencia se complementen con nuevas obras y una matriz energética capaz de responder a condiciones climáticas variables.
Hasta el momento, el análisis del experto no constituye una garantía de que ocurrirán nuevos apagones ni permite establecer una fecha para posibles racionamientos. El riesgo dependerá de la evolución de las lluvias, el nivel de las reservas, la generación disponible y las decisiones que se adopten para atender la demanda nacional.
Fuente: Teleamazonas



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