¿Cómo reconocer si un hijo es víctima de bullying y qué deben hacer los padres?
El Ministerio de Educación registró 1.195 casos de acoso escolar entre 2022 y 2024, según la información citada por Ecuavisa.
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Además, UNICEF Ecuador señaló en 2017 que uno de cada cinco estudiantes de entre 11 y 18 años había sido víctima de esta forma de violencia en un entorno educativo.
La problemática también ha quedado expuesta en casos recientes. Durante 2026, un caso ocurrido en una unidad educativa municipal de Quito generó rechazo luego de que un estudiante intentara introducir la cabeza de otro compañero en un inodoro mientras un tercero grababa la agresión.
¿Cómo identificar las señales de bullying?
El psicólogo y docente de la UIDE Emilio Carrillo Morales recomienda a los padres prestar atención a diferentes cambios en el comportamiento de sus hijos.
Entre las señales están una irritabilidad inusual, conductas que antes no presentaba, aislamiento, tristeza y crisis emocionales constantes o inesperadas.
También puede existir un cambio drástico en la actitud hacia la escuela. Un estudiante que anteriormente asistía con normalidad puede comenzar a buscar excusas para no acudir a clases.
El especialista también recomienda observar si el menor se muestra especialmente vulnerable, retraído o callado.
Las redes sociales también pueden revelar señales
El bullying no necesariamente termina al salir del colegio. Según Byron Bustamente, investigador de la UDLA, las redes sociales también pueden mostrar indicios de que un adolescente está atravesando una situación de acoso.
Los padres deben observar, entre otros comportamientos, nerviosismo al recibir notificaciones, ocultamiento repentino de mensajes, abandono de redes sociales o eliminación y creación de nuevas cuentas sin una explicación aparente.
También pueden aparecer publicaciones relacionadas con sentirse excluido, incomprendido o afectado por otras personas.
¿Qué deben hacer los padres?
Los especialistas recomiendan comenzar la conversación a partir de señales concretas que hayan observado.
Por ejemplo, en lugar de realizar preguntas generales, se puede mencionar directamente un cambio de conducta: “He notado que últimamente no quieres ir al colegio”.
La conversación debe mantenerse en un espacio privado y seguro, donde el estudiante pueda expresarse sin temor.
También es fundamental agradecerle por contar lo que ocurre, dejar claro que no tiene la culpa y transmitirle que contará con el respaldo de su familia para enfrentar la situación.
El acompañamiento no debe centrarse únicamente en la víctima
El psicólogo Emilio Carrillo señala que tanto la víctima como el estudiante que agrede necesitan atención.
Por ello, las instituciones educativas deben aplicar sus protocolos y contar con personal capacitado para abordar estos casos, además de trabajar conjuntamente con los padres de familia.
El DECE cumple un papel fundamental
Ante una situación de acoso escolar, los padres pueden acudir al Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) de la institución.
Estas dependencias cuentan con protocolos para atender este tipo de situaciones y orientar tanto a estudiantes como a sus familias.
La detección temprana, la comunicación dentro del hogar y la intervención oportuna de la comunidad educativa son claves para evitar que el acoso escolar se agrave y afecte la integridad emocional de los estudiantes.
Fuente: Ecuavisa



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