Ecuador vive un fuerte despliegue de seguridad tras el inicio del nuevo toque de queda, con más de 38.000 militares desplegados en todo el territorio nacional para intensificar los controles y operativos contra el crimen organizado.
La medida, que comenzó la noche del domingo, incluye la intervención en nueve provincias y varios cantones, considerados los más afectados por la violencia, donde se concentran cerca del 90 % de los hechos violentos del país.
Operativos en marcha
Desde antes del inicio de la restricción, efectivos militares y policiales se movilizaron hacia zonas conflictivas, instalando puntos de control para:
- Revisar vehículos
- Detectar armas, explosivos y municiones
- Identificar personas con órdenes judiciales
Además, se ejecutan allanamientos planificados en sectores considerados “zonas calientes”, como parte de la estrategia para desarticular bandas criminales.
Objetivo: recuperar el control territorial
El Ministerio de Defensa informó que las operaciones están enfocadas en:
- Localizar y neutralizar estructuras criminales
- Cerrar rutas ilegales utilizadas para actividades ilícitas
- Recuperar el control de zonas estratégicas del país
El despliegue incluye presencia permanente en territorio, coordinación directa entre unidades y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier amenaza.
Supervisión directa del Alto Mando
El Alto Mando Militar supervisa las operaciones directamente en campo, lo que marca un enfoque más agresivo en la lucha contra la inseguridad.
Contexto de violencia
La decisión del Gobierno responde al incremento de la violencia en Ecuador, que en 2025 alcanzó cifras récord con más de 9.000 homicidios, consolidando uno de los años más violentos en la historia reciente del país.
Aunque las autoridades han señalado una reducción parcial de muertes violentas tras medidas anteriores, insisten en que es necesario reforzar las acciones para mantener esa tendencia.






