La gestión de Inés Manzano al frente del Ministerio de Ambiente y Energía llega a su fin en medio de cuestionamientos políticos, crisis energética y conflictos sociales que marcaron su paso por el Gobierno.
El presidente Daniel Noboa confirmó su salida como parte de una reestructuración del gabinete, con un nuevo liderazgo previsto desde el 30 de abril de 2026.
Crisis eléctrica: el mayor golpe
Uno de los principales puntos críticos de su gestión fue la crisis energética que vivió Ecuador.
Durante su administración, el país enfrentó:
- Cortes de luz prolongados en 2024
- Déficit energético estructural
- Problemas en generación y mantenimiento
Aunque Manzano aseguró en 2026 que no habría apagones y que se incorporarían más de 1.700 megavatios al sistema, la realidad mostró un sistema aún vulnerable.
De hecho, su salida ocurre en medio de nuevos cuestionamientos por fallas eléctricas y presión sobre el sistema energético nacional.
Avances y pendientes
Entre los avances destacados de su gestión está la entrada en operación de la hidroeléctrica Toachi Pilatón, tras años de retrasos, aportando más de 250 MW al sistema.
Sin embargo, también quedaron temas pendientes:
- Falta de nueva generación estructural
- Dependencia de soluciones temporales
- Problemas en contratación energética
Incluso, desde el propio Gobierno se habló de la necesidad de “oxigenar” el ministerio, lo que refleja una evaluación interna crítica.
Conflictos ambientales y presión social
En el ámbito ambiental, su gestión también enfrentó tensiones con comunidades y organizaciones sociales.
Uno de los casos más visibles fue el conflicto en zonas como Quimsacocha, donde colectivos denunciaron incumplimientos en temas mineros y exigieron su salida.
Estas críticas apuntaban a una falta de equilibrio entre desarrollo energético y protección ambiental, uno de los retos más complejos del ministerio.
Un cambio en medio de la crisis
La salida de Manzano se enmarca en un ajuste estratégico del Gobierno en sectores clave como energía y salud, en un contexto de presión ciudadana y problemas estructurales.
El Ejecutivo busca ahora un nuevo perfil que pueda enfrentar:
- La estabilidad del sistema eléctrico
- La transición energética
- Los conflictos socioambientales
La gestión de Inés Manzano deja un balance mixto: avances puntuales, pero marcados por una crisis energética persistente y conflictos ambientales sin resolver. Su salida refleja la necesidad urgente de resultados concretos en uno de los sectores más sensibles del país.






