Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que recuerda que la salud mental requiere tanta atención como la física y que el acompañamiento oportuno puede salvar vidas. En Ecuador, esta problemática continúa afectando a familias y comunidades, pese a los esfuerzos de instituciones y organizaciones para visibilizarla y combatirla.
De acuerdo con datos de la Policía Nacional, entre enero y marzo de 2025 se reportaron 245 suicidios en el país, lo que equivale a un promedio de dos casos por día. Los métodos más frecuentes fueron el ahorcamiento (73 %), seguido del uso de sustancias tóxicas como venenos o medicamentos (8,98 %), armas de fuego (6 %), objetos diversos (9,39 %) y armas blancas (1,63 %).
Aunque las cifras muestran una leve reducción frente al mismo periodo de 2024, especialistas advierten que el suicidio sigue siendo un problema de salud pública urgente. El Ministerio de Salud Pública recordó que cada año, en el mundo, alrededor de 720 mil personas pierden la vida por esta causa.
En el contexto ecuatoriano, los principales factores asociados incluyen conflictos familiares y sentimentales, consumo de alcohol y drogas, así como otras vulnerabilidades psicosociales. Ante ello, las autoridades reiteran la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, ampliar el acceso a servicios de salud mental y promover la búsqueda de ayuda sin estigmas.






