La crisis del sistema de salud en Ecuador suma un nuevo capítulo tras la desvinculación de personal médico y sanitario en distintas provincias del país, una medida que ha generado fuerte rechazo en el sector.
Según reportes, el Ministerio de Salud Pública ejecuta un proceso de reducción de aproximadamente el 1 % de su nómina, lo que equivale a cerca de 1.200 trabajadores entre médicos, enfermeras y personal administrativo.
En hospitales como el Pablo Arturo Suárez, en Quito, la salida de especialistas ya empieza a sentirse, con servicios que podrían reducir su capacidad de atención debido a la falta de personal clave.
Gremios médicos advierten que esta decisión llega en el peor momento, en medio de una crisis estructural marcada por escasez de insumos, cirugías represadas y déficit de profesionales de la salud en todo el país.
De hecho, especialistas señalan que Ecuador enfrenta una brecha de aproximadamente 7.000 médicos y 13.000 enfermeras, lo que agrava aún más la situación del sistema sanitario.
Por su parte, la Federación Médica Ecuatoriana ha rechazado los despidos y advierte que estas medidas podrían generar consecuencias graves como retrasos en la atención, saturación de servicios y aumento de riesgos para los pacientes.
Además, alertan que la reducción de personal impacta directamente a los sectores más vulnerables, que dependen exclusivamente del sistema público de salud para recibir atención médica.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud sostiene que las desvinculaciones responden a un proceso técnico de optimización de recursos, argumentando que existen casos de duplicidad de funciones y baja carga laboral.






