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Bachilleres en un plantón por no conseguir su ingreso a la universidad

“Quiero estudiar”. Estas palabras escritas en un papelógrafo acompañado de gritos fue el reclamo que hicieron bachilleres en un plantón que se efectuó la tarde de este lunes, 5 de junio, en los exteriores de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), al norte de Quito.

Bachilleres y padres de familia se quejaron del proceso de admisión 2023 para ingresar a la universidad pues algunos no consiguieron un cupo. Para este año, algunas instituciones aplicaron su propio proceso de ingreso, mientras que otros recibieron apoyo gubernamental.

En el plantón estuvo Anahí Cedeño, quien se graduó en el 2022. Contó que su promedio de grado fue de 9,67 y en el test de admisión 985. Ella postuló a la carrera de Medicina en la Universidad Central, Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE), Universidad Nacional de Chimborazo, pero no obtuvo un cupo ni en asignación directa ni en listas de espera.

“Así te esmeres sacando 1.000 puntos, no te van a dar cupos” dijo la chica en tono molesto, para quien también se debe tomar en cuenta el mérito académico y no solo la política de acción afirmativa.

Señaló que su familia no está en capacidad de costear una universidad privada, pues esa carrera oscila entre los $10.000 a $11.000.

Otras personas llegaron a Quito de la Amazonia y de la región Costa.

Mariuxi Guamushi, de la parroquia La Unión de la provincia de Esmeraldas, mencionó que tuvo problemas en la plataforma de la Senescyt como que supuestamente no registraba la nota de postulación, que no había postulado o tenía una nota menor a la que obtuvo.

Afirmó que era una persona de pueblos y nacionalidades, pero no consiguió cupo. Postuló para la carrera de Derecho en la Universidad Central.

Santiago Grefa, de la provincia de Orellana, se graduó hace seis años y para este periodo académico 2023 sacó 928 puntos en el test y su nota de grado fue de 8,02.

Sostuvo que recibió como política de acción afirmativa vulnerabilidad, discapacidad, situación económica, pero no ruralidad.

En la Senescyt, acotó Grefa, le respondieron que el sistema automáticamente otorga la política de acción afirmativa.

Aplicó en la Universidad Central para Enfermería, Medicina y Derecho y para ninguna obtuvo cupo. No descartaba volver a intentar para el siguiente periodo académico o ir a un instituto privado. “Lo que quiero es estudiar”, dijo. Ha intentado durante tres años ingresar a la universidad.

La priorización en la asignación de los cupos, indicó la Senescyt, es: grupo de mayor vulnerabilidad socioeconómica, mérito académico o mejores puntuados, bachilleres del último periodo académico en curso priorizando pueblos y nacionalidades y población en general.

Un padre de familia sostuvo que su hija obtuvo 985 puntos y no obtuvo un cupo.

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