mayo 8, 2026 22:55
Toque de queda golpea al comercio en Ecuador: ventas caen y sectores productivos alertan pérdidas

El impacto del toque de queda en Ecuador ya se siente a nivel nacional. Aunque casos como el de Manta evidencian una caída directa en ventas, el efecto se extiende a múltiples sectores productivos en distintas provincias del país.

La medida, establecida mediante decreto ejecutivo, rige entre las 23:00 y las 05:00 en al menos nueve provincias, incluyendo Manabí, Guayas, El Oro y Pichincha, con el objetivo de frenar la violencia.

En ciudades como Manta, comerciantes de zonas turísticas y populares reportan una disminución significativa de ingresos, debido a la restricción de actividades nocturnas, especialmente en sectores que dependen del flujo de clientes en playas, malecones y espacios abiertos.

Sin embargo, el problema no es aislado. A nivel nacional, expertos advierten que el toque de queda afecta directamente a la economía nocturna, incluyendo restaurantes, bares, transporte urbano y pequeños negocios que dependen de ventas en horarios extendidos.

En provincias como Manabí, comerciantes y mayoristas alertan que la restricción también impacta la cadena de abastecimiento, ya que muchas actividades comienzan en la madrugada, incluso antes de las 04:00. Esto genera retrasos, pérdida de productos perecibles y menor flujo comercial.

El sector productivo también ha encendido las alarmas. Empresarios señalan que la logística de exportaciones y transporte de mercancías se ve afectada por la imposibilidad de movilizarse en horario nocturno, lo que podría derivar en pérdidas económicas considerables.

A esto se suma la preocupación de gremios y analistas, quienes advierten que las restricciones podrían reducir el consumo interno y afectar especialmente a trabajadores informales, que dependen de ingresos diarios.

Incluso a nivel macroeconómico, sectores empresariales han cuestionado la falta de excepciones para actividades productivas, señalando que esto incrementa costos operativos y limita el dinamismo económico en varias regiones del país.

Mientras el Gobierno sostiene que la medida busca reducir la violencia, el impacto económico ya empieza a evidenciarse en ciudades clave del país, donde comerciantes, transportistas y emprendedores enfrentan una caída en sus ingresos y una reconfiguración forzada de sus horarios de trabajo.

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