La falta de lluvias comienza a impactar de manera directa en el suministro de agua potable en varias ciudades del país. En Quevedo, el desabastecimiento vuelve a sentirse con fuerza en sectores como Baldramina, La Venus, La Esperanza y Favela, donde alrededor de mil familias enfrentan serias dificultades para acceder al servicio básico.

“A mi casa no llega el agua”, manifestó Ronald Hidalgo, uno de los moradores afectados. Indicó que en algunos hogares el líquido llega apenas durante la madrugada y con muy poca presión, por lo que los vecinos se ven obligados a utilizar bombas de agua para poder abastecerse.

La Empresa Municipal de Agua Potable informó que, a inicios de este mes, el nivel del río Calope descendió considerablemente, lo que provocó una reducción del 20 % en el caudal que alimenta la planta de captación, la cual normalmente opera con 380 litros por segundo.

En el sector La Esperanza, la situación es crítica. Ingrid Cobo espera su turno para recibir agua mediante tanqueros, ya que el pozo artesanal con el que contaba en su vivienda se secó por completo debido a la sequía.

El problema también se replica en Cuenca, donde la Junta Administradora de Agua Potable y Saneamiento del Proyecto Nero anunció racionamientos ante la disminución de los caudales que abastecen el sistema.

Un total de 54 comunidades de las parroquias Baños, El Valle, Paccha y Turi permanecen con cortes de agua desde este fin de semana. “El día de hoy está llegando, pero muy poquito; no hay cómo abastecerse ni de agua”, aseguró Paola Tenesaca, una de las habitantes afectadas.

En la capital azuaya, cerca de 40.000 usuarios resultan perjudicados y, por el momento, reciben el servicio apenas tres horas al día, mientras las autoridades monitorean la evolución de los caudales y no descartan extender las restricciones si la sequía persiste.

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