Más de $ 19 500 millones recaudó el Estado ecuatoriano en tributos entre enero y noviembre a escala nacional. Sin embargo, la mayor parte de estos ingresos fiscales se concentra en apenas dos provincias: Pichincha y Guayas, mientras que el resto del país registra un aporte significativamente menor.
De acuerdo con cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), ambas provincias sostienen la caja fiscal del Ecuador, al concentrar cerca del 80 % de la recaudación tributaria nacional.
En el período analizado, Pichincha recaudó alrededor de $ 9 600 millones, lo que equivale a cerca del 49 % del total nacional, mientras que Guayas aportó aproximadamente $ 6 000 millones, es decir, un 31 %.
En conjunto, ambas jurisdicciones sumaron más de $ 15 000 millones de los $ 19 500 millones recaudados en todo el país.
Además de ser las provincias más pobladas, esta concentración evidencia dónde se encuentra la economía formal del Ecuador, pero también deja al descubierto las brechas estructurales que persisten en el resto del territorio, donde la actividad productiva es menor o se desarrolla fuera del sistema tributario.
“Las personas se trasladan hacia las grandes ciudades, hacia provincias donde existe mayor institucionalidad y, por lo tanto, más facilidades para hacer negocios. Esto deja a provincias relativamente más atrasadas o poco dinamizadas”, explicó Gerardo Verdecia, analista económico.
Otras provincias, pese a contar con actividades productivas relevantes, aportan mucho menos al fisco. En el mismo periodo, Azuay recaudó cerca de $ 880 millones; Zamora Chinchipe, alrededor de $ 800 millones; Manabí, unos $ 400 millones; mientras que El Oro y Tungurahua aportaron cerca de $ 300 millones cada una.
En términos generales, el resto del país contribuye apenas dos de cada diez dólares que ingresan al erario nacional.
Para los expertos, este escenario refleja problemas estructurales como la alta informalidad laboral, las dificultades para acceder a crédito, los trámites complejos y la limitada presencia institucional, factores que restringen la inversión privada en varias provincias.
“Ser formal en Ecuador es muy difícil y acceder a crédito formal también lo es. Se necesita contador, abogado y, sobre todo, seguridad jurídica”, señaló Juan Carlos Díaz-Granados, analista económico.
Por su parte, Verdecia advirtió que esta alta concentración tributaria “es una muestra del estancamiento económico general del comercio y la actividad productiva”. Añadió que, ante cualquier evento adverso que afecte a Pichincha o Guayas, una parte sustancial de los ingresos del Estado podría verse seriamente comprometida.
Ante este panorama, los especialistas coinciden en que el gran desafío para el país es impulsar una política productiva integral, que fomente la inversión, reduzca la informalidad y permita que más provincias se integren de forma sostenida a la economía formal, fortaleciendo así la recaudación fiscal del Ecuador.