El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró este lunes la trigésima cumbre climática de la ONU (COP30) con un enérgico llamado a derrotar a los negacionistas del cambio climático. En su discurso, alertó sobre la desinformación y el ataque a la ciencia y las instituciones, y subrayó la necesidad de reforzar el multilateralismo para enfrentar la crisis climática global.
Lula defendió el Acuerdo de París en su décimo aniversario y criticó el retroceso de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Señaló que, aunque el mundo avanza en la dirección correcta, lo hace “a la velocidad equivocada”, advirtiendo que el ritmo actual podría llevar a un aumento de temperatura superior a 1,5 °C, un límite que consideró “un riesgo que no podemos correr”.
El mandatario propuso actuar en tres frentes: cumplir con los compromisos existentes y presentar metas climáticas ambiciosas, acelerar la transición fuera de los combustibles fósiles y crear una nueva gobernanza global, con un “consejo del clima” vinculado a la ONU con capacidad de fiscalización y sanción. Además, insistió en colocar a las personas en el centro de la agenda climática.
Lula criticó también el gasto militar elevado de Estados Unidos y Europa, argumentando que los recursos podrían destinarse a apoyar a los países en desarrollo en sus metas climáticas. Destacó la promesa de movilizar 1,3 billones de dólares hasta 2035 para financiar acciones climáticas, frente a los 300.000 millones comprometidos hasta ahora, y mencionó la hoja de ruta presentada por las presidencias de la COP29 y COP30, que incluye gravámenes sobre la moda de lujo, la tecnología y los productos militares.
La COP30 se celebra en Belém, Brasil, con la participación de representantes de unos 170 países y se extenderá hasta el 21 de noviembre. Antes de la conferencia, se realizó una cumbre previa de jefes de Estado y de Gobierno con cerca de 60 líderes. La COP busca avanzar en los compromisos financieros y climáticos establecidos en la COP29 de Bakú, consolidando esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C.











