La deserción universitaria se ha convertido en una de las principales problemáticas del sistema educativo ecuatoriano. Cada año, más de 150 mil jóvenes abandonan sus estudios superiores, una cifra que enciende las alertas de autoridades y expertos.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Superior (Senescyt), la tasa de abandono alcanza aproximadamente el 20,46%, lo que equivale a más de 158.000 estudiantes que dejan la universidad anualmente.
Entre las principales causas de esta problemática destacan los factores económicos, la necesidad de trabajar, la falta de orientación vocacional y problemas académicos. Muchos estudiantes ingresan a carreras que no se ajustan a sus intereses, lo que termina en frustración y abandono.
Además, especialistas advierten que esta situación tiene un impacto directo en el desarrollo del país, ya que limita la formación de profesionales y aumenta el riesgo de desempleo y subempleo en la población joven.
Otro factor determinante es la desigualdad social. Jóvenes de sectores vulnerables enfrentan mayores dificultades para sostener sus estudios, lo que profundiza las brechas educativas y económicas en Ecuador.
Pese a que en los últimos años la tasa de deserción ha mostrado una ligera reducción frente a periodos anteriores, el problema persiste y sigue afectando a miles de familias ecuatorianas.
Expertos coinciden en que fortalecer la orientación vocacional, mejorar el acceso a becas y garantizar estabilidad económica para los estudiantes son claves para reducir este fenómeno.






