El departamento ubicado en Sauces 9, en el norte de Guayaquil, donde ocurrió el caso de la conocida “descuartizadora de Sauces”, fue puesto en venta por un valor de $50.000, pero con una condición que ha llamado la atención: el pago debe realizarse únicamente en efectivo.
El inmueble está vinculado al caso de Andreína L., quien fue sentenciada a 40 años de prisión por el asesinato y desmembramiento de su madre, un hecho que conmocionó a todo el país.
Un lugar marcado por el crimen
El departamento no es una propiedad cualquiera. En ese lugar se encontraron restos humanos ocultos en electrodomésticos, lo que convirtió la vivienda en el centro de uno de los casos más impactantes de la crónica roja ecuatoriana.
Además, investigaciones posteriores vincularon a la misma responsable con otro crimen ocurrido años antes, reforzando la gravedad del caso.
Venta con condiciones inusuales
El anuncio de venta ha generado polémica no solo por el historial del inmueble, sino también por sus condiciones:
- Precio: $50.000
- Forma de pago: únicamente en efectivo
- Ubicación: sector Sauces 9, norte de Guayaquil
Estas características han despertado dudas y comentarios en redes sociales, donde muchos cuestionan el valor del inmueble frente a su carga simbólica.
Reacciones y debate
La venta del departamento ha generado todo tipo de reacciones:
- Algunos consideran que el precio es bajo por el estigma del lugar
- Otros cuestionan la ética de comercializar un inmueble ligado a un crimen
- También hay quienes lo ven como una oportunidad inmobiliaria
Este tipo de propiedades, conocidas como “casas estigmatizadas”, suelen tener menor demanda debido a su historial, aunque en algunos casos despiertan curiosidad o interés particular.
El departamento de la “descuartizadora de Sauces” vuelve a poner el caso en el centro de la conversación pública. Más allá del precio, el debate gira en torno al peso del pasado y cómo este puede influir en el valor y percepción de un inmueble.






