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Elección presidencial obliga a la ciudadanía a definir su rumbo político

Ecuador volverá a las urnas el 15 de octubre para escoger al presidente o presidenta que guiará el destino del país por año y medio y completar el período por el que fue electo, Guillermo Lasso.

El escenario que se avizora es difícil, una Asamblea Nacional fragmentada, la delincuencia organizada descontrolada, la economía con grandes dificultades para generar empleo y la llegada del fenómeno de El Niño.

Además de esas consideraciones, el elector deberá elegir entre dos modelos radicalmente opuestos. Uno populista que ya dejó empobrecidas las arcas de la nación en el pasado y otro que plantea la necesidad de abrir el país hacia el futuro.

El analista político Lolo Echeverría señala que hay que elegir entre “un modelo que cree en la libertad, en el liberalismo, en el mercado y otro que es un modelo estatal, que cree en el gasto público y en el predominio de lo público sobre la libertad del individuo”.

Agregó que el debate presidencial no permitió contraponer ambos modelos porque no se discutió el fondo de las propuestas. “Ambos evadieron el debate, pero son dos modelos absolutamente distintos”, apuntó.

Dentro de las diferencias que observa Echeverría, el modelo que defiende la candida Luisa González, de la Revolución Ciudadana (RC) propone un “Estado obeso” que le dará privilegio al gasto público, como ya lo hizo en el pasado el régimen de la Rafael Correa. “Pasaron el gasto público del 20% del PIB al 42%”, recordó.

Por otro lado considera que el modelo propuesto por Daniel Noboa de Acción Democrática Nacional (ADN), privilegia las libertades y la generación de inversión para la generación de nuevos puestos de empleo.

Al analizar lo que viene para los próximos 11 días de campaña, Echeverría adelantó que “la Revolución Ciudadana tratará de ocultar sus verdaderos propósitos y principios. En cambio, la otra opción tiene afán de evitar el debate, porque cree que está delante en las encuestas”.

El analista político añadió que al contrario de lo que puedan señalar otros, la lucha entre la izquierda y la derecha sigue vigente. “Siempre hay esa lucha, con distintos nombres, con diferentes apariencias, pero siempre se da esa lucha porque en el fondo siempre se privilegia lo colectivo o lo individual, son valores humanos de siempre, y solo cambian los nombres”, dijo.

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