La violencia homicida en Ecuador continúa siendo un fenómeno estrechamente relacionado con el crimen organizado y sus dinámicas internas, según un análisis que destaca que alrededor del 95 % de los asesinatos registrados —incluidos los 769 casos reportados en enero de 2026— tienen conexiones con grupos criminales, ya sean bandas, células o estructuras vinculadas al narcotráfico y otras economías ilícitas.

Este patrón se relaciona con la expansión y fragmentación de organizaciones delictivas en el país, un proceso que ha intensificado las luchas por control territorial y de rutas de narcotráfico, y que ha convertido en un factor dominante a la violencia organizada dentro de los homicidios. En 2025, por ejemplo, Ecuador cerró con cifras históricas de violencia: miles de asesinatos que superaron las cifras de años previos, en medio de disputas entre grupos como Los Lobos, Los Choneros, Los Tiguerones y otros, por el control de rutas, mercados y economías vinculadas al narcotráfico, extorsión y otros delitos.

Expertos en seguridad señalan que esta violencia no solo está motivada por el tráfico de drogas, sino también por el crimen organizado en expansión, donde las bandas han diversificado sus actividades ilícitas y las tensiones internas han generado choques violentos, homicidios selectivos y enfrentamientos en distintas provincias del país.

El fenómeno de los homicidios ligados a bandas también es visible en la aumento del uso de sicariato y violencia extrema, que en comunidades afectadas ha dejado patrones de ejecución, ajustes de cuentas y represalias por deudas o disputas internas. Por ejemplo, provincias como Guayas, Manabí y Los Ríos registraron cifras considerablemente altas de muertes violentas en 2025, en su mayoría atribuidas a disputas entre grupos delictivos por el control de territorios y economías ilegales.

Esta situación ha preocupado a autoridades y analistas, que han vinculado la mayoría de los homicidios a violencia criminal estructurada más que a delitos comunes como riñas o conflictos menores. La alta proporción de asesinatos asociados a grupos delictivos refleja que la problemática de seguridad en Ecuador está íntimamente ligada al crimen organizado y sus dinámicas internas, un desafío que continúa siendo prioritario para la política de seguridad nacional y las estrategias de combate al delito.

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