Mientras las autoridades concentran esfuerzos en controlar la salida de grandes cargamentos de cocaína desde puertos ecuatorianos hacia mercados internacionales, un mercado clandestino de drogas sintéticas está creciendo dentro del país, de acuerdo con un informe del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO).
La investigación del OECO detalla que Ecuador ha pasado de ser un punto de tránsito de cocaína a un escenario donde organizaciones criminales ya importan precursores químicos y finalizan la síntesis de drogas sintéticas, especialmente MDMA (conocida también como éxtasis), en domicilios y bodegas dentro del territorio nacional.
Tradicionalmente, la producción de MDMA dependía principalmente de insumos importados desde Europa u otras rutas largas de tránsito, pero ahora grupos delictivos están aprovechando intermedios químicos que ingresan por la frontera con Colombia para completar ese proceso en Ecuador, lo que complica aún más el panorama de la lucha antidrogas.
El informe menciona que esta transición ha sido facilitada por logísticas criminales más sofisticadas y mecanismos de distribución moderna: la venta de “éxtasis” y otras drogas sintéticas se realiza en parte a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería, y el reparto se hace mediante servicios de entrega utilizada comúnmente para otros fines, reduciendo la probabilidad de detección policial.
Además, el estudio identifica elementos locales que favorecen esta transformación: uno de ellos es la existencia de la planta endémica “Congona” (Peperomia inaequalifolia), cuya sustancia natural contiene safrol, un precursor químico clave para sintetizar MDMA, lo que posiciona a Ecuador en una situación geográfica y botánica que puede ser explotada por las redes criminales.
La expansión de la producción de drogas sintéticas representa un desafío adicional para las autoridades, ya que se suma a la tradicional lucha contra el narcotráfico de cocaína. Este fenómeno, que en muchos países se manifiesta con productos como fentanilo o mezclas sintéticas de opioides, profundiza la complejidad del combate al crimen organizado y plantea nuevas demandas en términos de prevención, control de precursores y acciones de salud pública.
Hasta ahora, las autoridades han enfatizado el enfoque en la interceptación de grandes cargamentos de cocaína en puertos y rutas terrestres, pero la evidencia de síntesis local de drogas sintéticas como MDMA indica que las prioridades de la política antidrogas deben adaptarse a esta transformación del mercado ilícito en el país.
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