El Gobierno de Ecuador, a través de su Cancillería, envió una nota diplomática de protesta a Colombia tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien calificó al exvicepresidente Jorge Glas como un “preso político”.
La misiva fue remitida el 7 de abril de 2026 al Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano, en la que Ecuador expresó su “más enérgica protesta” por las afirmaciones del mandatario vecino.
En el documento, el Gobierno ecuatoriano rechazó categóricamente esa postura y defendió que Glas no es un perseguido político, sino una persona sentenciada por la justicia nacional por delitos como asociación ilícita, cohecho y peculado.
Además, la Cancillería enfatizó que las declaraciones de Petro constituyen una violación al principio de no intervención en asuntos internos de otros Estados, respaldándose en normas del derecho internacional como la Carta de la OEA y de las Naciones Unidas.
El Gobierno también exigió a Colombia que se abstenga de emitir este tipo de pronunciamientos, advirtiendo que afectan la soberanía del país y deterioran las relaciones diplomáticas bilaterales.
Origen del conflicto
La tensión se intensificó luego de que Petro, a través de redes sociales, reiterara su pedido de liberación o entrega de Glas a Colombia, argumentando que no deberían existir presos políticos en América.
Incluso, el mandatario colombiano sostuvo que Glas es ciudadano colombiano, lo que elevó aún más el tono del conflicto entre ambos gobiernos.
Relaciones en tensión
Este nuevo episodio se suma a una serie de fricciones recientes entre Ecuador y Colombia, marcadas por diferencias políticas, temas de seguridad fronteriza y disputas comerciales.
Analistas advierten que el caso Glas ha pasado de ser un asunto judicial interno a convertirse en un punto crítico dentro de la relación diplomática entre ambos países.
Por ahora, la nota de protesta marca una escalada formal del conflicto, que podría tener repercusiones en el diálogo bilateral si no se reduce la tensión en los próximos días.







