Ecuador entra esta semana en la fase decisiva del referéndum convocado por el presidente Daniel Noboa, cuya votación está prevista para el próximo domingo. La consulta incluye preguntas clave como la creación de una Asamblea Constituyente para redactar una nueva constitución y la posibilidad de permitir nuevamente bases militares extranjeras en el país. Además, se someterán a votación la reducción del número de asambleístas y la eliminación de la financiación estatal a los partidos políticos.
Casi 14 millones de ecuatorianos están habilitados para votar, con obligatoriedad para quienes tienen entre 18 y 65 años, y se suman 481.373 ciudadanos residentes en el exterior. Para garantizar la transparencia del proceso, el Consejo Nacional Electoral (CNE) realizó un simulacro de votación el pasado domingo, con el objetivo de enviar un mensaje de confianza sobre el respeto a cada voto, según declaró su presidenta, Diana Atamaint.
El presidente Noboa, principal promotor del referéndum, recibió licencia de la Asamblea para hacer campaña a favor del ‘Sí’ hasta el jueves 13 de noviembre, mientras que el período posterior hasta el domingo estará marcado por el silencio electoral. En contraste, el correísmo y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), junto con otros partidos como Centro Democrático y Sociedad Patriótica, centran sus esfuerzos en promover el ‘No’, con campañas tanto en redes sociales como en recorridos territoriales.
El principal objetivo de Noboa al proponer la Constituyente es reemplazar la Constitución vigente, aprobada en 2008 durante la presidencia de Rafael Correa. El mandatario ha señalado que busca una Carta Magna “donde el bien esté por encima del mal”, en referencia al aumento del crimen organizado y la crisis de violencia que atraviesa el país, considerada la más grave de la historia reciente de Ecuador y una de las mayores preocupaciones del Gobierno actual.
El referéndum también genera atención internacional, especialmente de Estados Unidos, interesado en la posible reinstalación de bases militares en Ecuador. En el pasado, Washington operó instalaciones en las Islas Galápagos durante la Segunda Guerra Mundial y en Manta entre 1999 y 2009. Recientes visitas de altos funcionarios estadounidenses, como Marco Rubio y Kristi Noem, han reabierto la posibilidad de presencia militar en el país si la consulta recibe un respaldo mayoritario.