La crisis comercial entre Ecuador y Colombia se agrava. El intercambio en la frontera norte ha sufrido una caída de hasta el 90 %, según reportes de gremios y sectores productivos, en medio de la escalada de la guerra arancelaria entre ambos países.
Esta drástica reducción responde a las medidas adoptadas por el Gobierno ecuatoriano, que impuso aranceles del 100 % a productos colombianos, lo que provocó una respuesta similar por parte de Colombia, encareciendo el comercio y frenando el flujo de mercancías.
En puntos clave como el puente internacional de Rumichaca, el impacto es evidente. El tránsito de camiones ha disminuido considerablemente y las actividades logísticas han quedado prácticamente paralizadas. Transportistas y empresarios advierten que el flujo comercial ya venía cayendo entre un 75 % y 90 % incluso antes de la entrada en vigencia de los nuevos aranceles.
La situación ha golpeado directamente a miles de familias que dependen del comercio fronterizo. Sectores como transporte, bodegaje, agencias aduaneras y comercio minorista reportan pérdidas y falta de ingresos desde hace meses.
Además, expertos alertan que esta crisis podría incentivar el contrabando y la informalidad, debido a la falta de alternativas económicas en la zona.
El conflicto comercial se enmarca en tensiones diplomáticas y de seguridad entre ambos países, lo que ha generado un deterioro progresivo de la relación bilateral y amenaza con profundizar el impacto económico en la región fronteriza.
Mientras tanto, gremios empresariales y cámaras de comercio insisten en la necesidad urgente de retomar el diálogo entre Quito y Bogotá para evitar un colapso total del comercio binacional.






