Luego de 26 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron un histórico acuerdo de libre comercio que abre una nueva etapa de expansión internacional para ambos bloques, con una clara orientación hacia Asia y otros mercados estratégicos, en un contexto global marcado por la guerra arancelaria de Estados Unidos y la creciente influencia de China.
El bloque sudamericano, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha dejado atrás su inercia negociadora y, en apenas dos años, ha concretado tres acuerdos comerciales clave: con Singapur, con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) —conformada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza— y con la Unión Europea, firmado el sábado en Asunción.
El tratado con los Veintisiete, que aún debe superar varias etapas para su entrada en vigor, dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, al reducir o eliminar de forma progresiva el 90 % de los aranceles en un mercado de 720 millones de personas.
Mercosur apunta a Asia y Medio Oriente
El impulso no se detiene ahí. El Mercado Común del Sur (Mercosur) y los Emiratos Árabes Unidos esperan cerrar este año las negociaciones de su acuerdo comercial.
Asimismo, durante la última cumbre del bloque, celebrada en Foz de Iguazú (Brasil) en diciembre, se anunció el inicio de negociaciones para un acuerdo de preferencias arancelarias con Vietnam.
El Mercosur también acordó fortalecer sus relaciones bilaterales con Japón y se fijó un plazo de un año para ampliar el acuerdo de preferencias arancelarias vigente con la India desde 2003. Actualmente, ese acuerdo contempla reducciones arancelarias de hasta el 20 % sobre unas 450 líneas de productos, lo que representa apenas el 5 % del intercambio comercial.
“Estamos mirando con enorme atención un acuerdo con Japón, con Corea del Sur y con otros países de Asia más allá de China, que es un socio estratégico para toda Latinoamérica y el Mercosur”, afirmó el presidente de Paraguay, Santiago Peña, tras la firma del acuerdo con la UE.
Paraguay ejerce la presidencia semestral del Mercosur y cuenta con el respaldo de Brasil, el socio más influyente del bloque, para continuar ampliando horizontes comerciales.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ratificó esa estrategia al señalar que seguirán trabajando para abrir nuevos mercados, en particular con Canadá, México, Vietnam, Japón y China. Lula ha sido una figura clave en la concreción del acuerdo con la UE y asegura haber abierto 500 nuevos mercados internacionales para productos brasileños desde su regreso al poder en enero de 2023.
Un tablero global en reconfiguración
Esta intensificación de acuerdos se produce en un escenario internacional marcado por la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos, su agenda expansionista y el avance de China en sectores estratégicos como los minerales críticos, fundamentales para la transición energética, la digitalización y la defensa.
En este contexto, Europa y el llamado Sur Global buscan reducir su dependencia de Washington. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, reconoció que uno de los objetivos del acuerdo con el Mercosur es diversificar el acceso a materias primas estratégicas, como las tierras raras.
“Como europeos estamos pagando muy caro las dependencias que hemos desarrollado en los últimos 10 o 15 años. Queremos claramente diversificar”, sostuvo el diplomático eslovaco.
Europa también mira a Asia
La UE avanza en la misma dirección. En septiembre pasado firmó un acuerdo de libre comercio con Indonesia y ahora centra sus esfuerzos en cerrar uno con la India.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajarán a la India el 27 de enero para una cumbre de alto nivel con el primer ministro Narendra Modi, con el objetivo de avanzar hacia la firma de ese tratado.
Costa fue enfático en Asunción: la UE busca reforzar su seguridad económica mediante la apertura de nuevos mercados, la diversificación de las cadenas de suministro y la reducción de dependencias excesivas.
Luego de 26 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron un histórico acuerdo de libre comercio que abre una nueva etapa de expansión internacional para ambos bloques, con una clara orientación hacia Asia y otros mercados estratégicos, en un contexto global marcado por la guerra arancelaria de Estados Unidos y la creciente influencia de China.
El bloque sudamericano, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha dejado atrás su inercia negociadora y, en apenas dos años, ha concretado tres acuerdos comerciales clave: con Singapur, con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) —conformada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza— y con la Unión Europea, firmado el sábado en Asunción.
El tratado con los Veintisiete, que aún debe superar varias etapas para su entrada en vigor, dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, al reducir o eliminar de forma progresiva el 90 % de los aranceles en un mercado de 720 millones de personas.
Mercosur apunta a Asia y Medio Oriente
El impulso no se detiene ahí. El Mercado Común del Sur (Mercosur) y los Emiratos Árabes Unidos esperan cerrar este año las negociaciones de su acuerdo comercial.
Asimismo, durante la última cumbre del bloque, celebrada en Foz de Iguazú (Brasil) en diciembre, se anunció el inicio de negociaciones para un acuerdo de preferencias arancelarias con Vietnam.
El Mercosur también acordó fortalecer sus relaciones bilaterales con Japón y se fijó un plazo de un año para ampliar el acuerdo de preferencias arancelarias vigente con la India desde 2003. Actualmente, ese acuerdo contempla reducciones arancelarias de hasta el 20 % sobre unas 450 líneas de productos, lo que representa apenas el 5 % del intercambio comercial.
“Estamos mirando con enorme atención un acuerdo con Japón, con Corea del Sur y con otros países de Asia más allá de China, que es un socio estratégico para toda Latinoamérica y el Mercosur”, afirmó el presidente de Paraguay, Santiago Peña, tras la firma del acuerdo con la UE.
Paraguay ejerce la presidencia semestral del Mercosur y cuenta con el respaldo de Brasil, el socio más influyente del bloque, para continuar ampliando horizontes comerciales.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ratificó esa estrategia al señalar que seguirán trabajando para abrir nuevos mercados, en particular con Canadá, México, Vietnam, Japón y China. Lula ha sido una figura clave en la concreción del acuerdo con la UE y asegura haber abierto 500 nuevos mercados internacionales para productos brasileños desde su regreso al poder en enero de 2023.
Un tablero global en reconfiguración
Esta intensificación de acuerdos se produce en un escenario internacional marcado por la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos, su agenda expansionista y el avance de China en sectores estratégicos como los minerales críticos, fundamentales para la transición energética, la digitalización y la defensa.
En este contexto, Europa y el llamado Sur Global buscan reducir su dependencia de Washington. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, reconoció que uno de los objetivos del acuerdo con el Mercosur es diversificar el acceso a materias primas estratégicas, como las tierras raras.
“Como europeos estamos pagando muy caro las dependencias que hemos desarrollado en los últimos 10 o 15 años. Queremos claramente diversificar”, sostuvo el diplomático eslovaco.
Europa también mira a Asia
La UE avanza en la misma dirección. En septiembre pasado firmó un acuerdo de libre comercio con Indonesia y ahora centra sus esfuerzos en cerrar uno con la India.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajarán a la India el 27 de enero para una cumbre de alto nivel con el primer ministro Narendra Modi, con el objetivo de avanzar hacia la firma de ese tratado.
Costa fue enfático en Asunción: la UE busca reforzar su seguridad económica mediante la apertura de nuevos mercados, la diversificación de las cadenas de suministro y la reducción de dependencias excesivas.
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